sábado, 14 de marzo de 2009

Azken agurra

Hace ya más de un año, un grupo de amigos creamos con ilusión y más buenas intenciones que medios este blog. Cada uno de nosotros provenía de lo que se ha venido en denominar sensibilidades diferentes, con trayectorias y prácticas políticas muy diferenciadas; nos unía el deseo de reflexionar, de buscar nuevos caminos, y, sobre todo, de aglutinar todas las izquierdas que por Euskal Herria pululan dispersas y sin referentes colectivos plausibles. Sabíamos entonces, como sabemos ahora, que llegaría el momento en que nuestros caminos divergerían, que cuando nuestros objetivos se acercaran cada uno debería continuar su propia travesía.

Ese momento ha llegado. Vivimos ahora momentos de recomposición de fuerzas y de creación de nuevos escenarios políticos. Queremos pensar que a ello algo habrá contribuido nuestro granito de arena en forma de blog. Por eso seguiremos trabajando con honestidad y dedicación desde nuestros espacios y nos encontraremos en mil y una luchas, en todas las causas donde sea necesario lanzar un fuerte irrintzi para implantar el imperio de la justicia.

A partir de ahora, este blog, fruto de unas circunstancias concretas, dejará de estar operativo, pero, como buena ama que ha querido ser, ha dado a luz a dos vástagos, donde se podrán encontrar sendas visiones sobre la izquierda vasca. Son éstos:

Irrintzika

Hausnartu eta egin

Zorte on biontzat!



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PASAR DE LAS VÍCTIMAS, si no se saca partido

Dicen que dicen (Iciar Armendariz en Izaronews)


... Dicen que lo ocurrido en el aniversario del 11M en Madrid ha sido de vergüenza, que demuestra que el PSOE y el PP pasan de las víctimas de las que no pueden sacar rendimiento político. Dicen que los partidos españoles no tienen ni corazón, ni sensibilidad, ni respeto por sus propias víctimas. Dicen que son maquinarias de poder deshumanizadas.

Dicen que la diferencia de trato con las víctimas de ETA es tan llamativa que sólo se explica porque son una de las principales herramientas propagandísticas del nacionalismo español en Euskadi. Dicen que las víctimas de ETA son un arma política, y ellas se dejan hacer porque comparten fines y medios.

Dicen que era verdad, que Erkoreka anduvo confundido, que los cerdos pueden volar. Se le pasó cometar la posibilidad de que les ayudara una gaviota.

iciararmendariz@izaronews.com



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jueves, 12 de marzo de 2009

La Ertzaintza ha ordenado calificar como «terrorismo» los actos contra el TAV

GARA |


La Ertzaintza ha ordenado que los actos contra el Tren de Alta Velocidad sean calificados como «terrorismo» y que las diligencias sean remitidas a la Audiencia Nacional. Según publico ayer «Berria», esta orden llegó en agosto de 2008 a los mandos policiales de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, en un documento remitido por Gervasio Gabirondo Fernández, jefe del área de Seguridad Ciudadana. En ese documento, al que ha tenido acceso el citado diario, se establece un protocolo que deben seguir los ertzainas en este tipo de acciones. En este sentido, el texto no hace ninguna acotación, y ordena que todo acto que afecte a los intereses de empresas que trabajan en el TAV debe ser considerado «terrorismo».

En el documento, Gabirondo Fernández ordena que se responda si la acción investigada «afecta al TAV» y apostilla que, en caso de duda, habría que responder afirmativamente.


Artículos 571, 574 y 577

A continuación, se informa de que tras hacer las diligencias y abrir un atestado, se debe analizar la calificación legal de los hechos, pero se deja claro que «cómo mínimo» deberá aplicársele uno de los siguientes artículos del Código Penal: 571, 574 o 577. Todos ellos, correspondientes a los «delitos de terrorismo». Es decir, al margen de que a los autores se les pudiera imputar otros delitos, todos serán acusados de «terrorismo».

Este protocolo no ha sido aplicado sólo a atentados o sabotajes. A los ocho detenidos tras una marcha contra el TAV en Urbina, la Ertzaintza les aplicó la legislación antiterrorista y las diligencias fueron remitidas a Madrid, aunque el juez Santiago Pedraz no asumió el caso al no ver delito de «terrorismo».

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lunes, 9 de marzo de 2009

8 de marzo desde la memoria

Ahaztuak 1936-1977

Recuerdo y homenaje a todas las mujeres que con su lucha cotidiana se han enfrentado al capitalismo
En estos dias pueblos y ciudades de Euskal Herria estan asistiendo a un abanico de convocatorias de actividades diversas enmarcadas en la conmemoración de un nuevo 8 de Marzo, Dia Internacional de la Mujer Trabajadora, que tendrá lugar hoy domingo.

Desde Ahaztuak 1936-1977, asociación en la que nos agrupamos victimas del golpe de estado, de la represión y del régimen franquista queremos hacer un llamamiento a la ciudadanía vasca a recordar ese dia a los miles y miles de mujeres que nos han precedido en el camino y en las reivindicaciones, y de una forma muy especial a todas aquellas mujeres que en los años de la II República comenzaron a dar forma teórica y práctica a sus derechos negados y pisoteados reivindicando y logrando en 1931 por primera vez el derecho a votar, el derecho al divorcio en 1932... construyendo paso a paso avances ideológicos, en pensamiento y en comportamiento, que pocos años mas tarde y en el fragor de la lucha popular contra el golpe fascista del 18 de Julio de 1936 tomarian carta de naturaleza mucho más clara. Nombres como Dolores Ibarruri, Casilda Mendez, Polixene Trabudua, Cecilia Guilarte, Julia Resano... y tantas otras fueron haciendo realidad en la practica la igualdad de genero, ocupando puestos de dirección y de creación en las milicias, en las formaciones politicas, en la cultura y la intelectualidad.




Tras la victoria de las tropas fascistas la lucha y la resistencia contra ese regimen no hubiese sido posible sin la incorporación y la aportación de las mujeres: resistentes, enlaces guerrilleras, guerrilleras ellas mismas, soporte fundamental de los centenares de miles de presos y represaliados politicos, esas “mujeres de los rojos” y de “los separatistas”, que con una dignidad y un empeño inquebrantable fueron a menudo el unico apoyo para las decenas de miles de familias que quedaron a su cargo tras el exilio o la muerte de sus maridos, padres o hermanos.

Por ello el 8 de Marzo, es en gran medida tambien el dia de la memoria histórica democrática y antifascista de las mujeres vascas, de su lucha por conseguir sus derechos primero frente a una sistema afianzado en los prejuicios emanados por un sistema económico brutal y retrogrado y por una Iglesia medievaly despues –cercenada ya de forma violenta y sangrienta las potencialidades abiertas bajo la II República- por el regimen abiertamente fascista y el nacionalcatolicismo.

Pero no conmemoramos este 8 de Marzo desde una “memoria” ajena a la realidad y a la lucha actual de las mujeres. Rememorar y reivindicar las luchas y los avances de los años 30, de la efimera experiencia republicana, de la aportación de la mujer en la lucha contra el fascismo... es traducir esa determnación a la coyuntura actual, una coyuntura marcada por la feminización de la pobreza, por la polémica sobre el aborto y la intromisión –una vez más- de la Iglesia a traves de la Conferencia Episcopal, de la Ley de Dependencia, del aumento de la tasa de paro femenina y de las sangrantes diferencias salariales respecto al hombre, de la violencia machista cuyas verdaderas y profundas raices nacen en las entrañas del Sistema y de todos sus componentes y mecanismos de reproducción: económicos, educativos, ideológicos...

Por ello, desde esta perspectiva de la memoria histórica democrática y antifascista incorporando necesariamente la perspectiva de género, desde Ahaztuak 1936-1977 hacemos tambien un llamamiento a sumarse como nosotros lo hacemos a las movilizaciones que hoy domingo tendrán lugar en diferentes lugares de la geografia del estado español.

En recuerdo y homenaje a aquellas mujeres combatientes, milicianas, presas politicas en Saturrarán, Amorebieta, Durango... En recuerdo y homenaje a todas las mujeres que con su lucha cotidiana han enfrentado historicamente uno de los rasgos de explotación mas brutales del modelo económico capitalista. En apoyo a las que hoy en dia lo hacen.

Porque con la memoria de sus sueños perfilamos hoy nuestro futuro.


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sábado, 7 de marzo de 2009

Un bloque de izquierda soberanista y alternativa

Apuesta más que interesante la que hacen las gentes de Alternativa Eraikitzen, altura de miras, reflexión, ruptura de inercias y tics del pasado, en el conjunto de la izquierda social, política y sindical, , y apuesta por ir poniendo las bases para la construcción de un bloque de izquierdas soberanista y alternativa que dispute la hegemonía a las fuerzas del centro y la derecha vasca y española en este país… Huyendo tanto de la salida-refugio de unión de los revolucionarios “puros”, como de la creación de polos soberanistas descafeinados en sus perfiles de izquierdas (con la que ahora está cayendo)… Intento modesto de volver a ilusionar, de encantar a un sector social que, a pesar de las políticas llevadas a cabo por las izquierdas realmente existente, sigue siendo un sector importante en este país…

A continuación reproducimos su primera valoración electoral:




1º Panorama electoral en Euskadi: retroceso de la izquierda.

El resultado de las elecciones del 1 de Marzo arroja, en términos globales, el peor resultado para la izquierda vasca en las últimas décadas. Las diversas sensibilidades de la izquierda van a estar representadas por tan sólo 5 parlamentarios de un total de 75 en el parlamento de Gasteiz. La izquierda abertzale ilegalizada hubiese cosechado 7 parlamentarios. Estos resultados, aun teniendo en cuenta la distorsión inducida a base de ilegalización, nos alejan del 20% largo de apoyo a las distintas opciones de la izquierda que históricamente venía registrando este país.

Además, es necesario constar la muy importante abstención, que la convierte en la auténtica vencedora de estos comicios. Pensamos que parte importante de la izquierda de este país no encuentra cauce electoral alguno para expresar su voluntad de cambiar este sistema desde nuevos parámetros, radicales y democráticos.

Se impone por tanto la necesidad de una reflexión colectiva en todas las organizaciones de la izquierda para alcanzar un diagnóstico compartido que nos permita volver a disputar la hegemonía social y política en Euskal Herria, diagnóstico en el que hace falta radicalidad de izquierda y sobran las vanguardias militaristas e iluminadas.

2º Un parlamento ilegítimo.

Asistimos a la mayor deslegitimación de las instituciones vascas y del marco estatutario desde la transición y, paradójicamente, tal deslegitimación ha venido de la mano de aquellos que - aunque fuese un mero pretexto para cercenar la voluntad soberanista de este pueblo- decían defender el Estatuto.

Hoy tenemos el ejemplo palpable de que la ilegalización no sólo afecta a fuezas políticas concretas sino que coarta la voluntad de todo un país. Si Patxi López alcanza la Lehendakaritza con el apoyo del PP, asistiremos a una victoria aritmética de la derecha española y de los socialiberales en el Parlamento Vasco. Este triunfo será legal pero ilegítimo. Este país sigue apostando por ser dueño de su futuro aunque, a golpe de sentencia y de leyes antidemocráticas, se instalen mayorías ficticias en las instituciones.

3º El descalabro de Ezker Batua

Los resultados de EB no hacen sino confirmar dolorosamente el análisis que venimos haciendo de nuestra presencia en el Gobierno Vasco y que defendimos en la Asamblea de Ezker Batua celebrada a mediados del pasado año.
Ezker Batua ha sido incapaz de movilizar a su electorado, que ha optado por quedarse en casa o por dar su voto a izquierdas menos contaminadas por la pérdida de identidad derivada de la gestión de parcelas de poder.

Dijimos en la última asamblea que no podíamos ser una izquierda de lucha gobernando con quienes apuntalan el sistema; que la entrada en su día en el Gobierno Vasco se justificaba como la necesidad de la creación de un frente democrático frente al acoso y derribo al que era sometido este pueblo y sus instituciones por parte del neo-fascismo pan-español de Aznar-Mayor Oreja, pero que tras ese periodo excepcional, lo lógico era volver a la oposición fieles a nuestras señas de identidad y a nuestra línea política… Se podía, se puede, mantener una alianza en un tema concreto (defensa de derechos y libertades, del derecho a decidir) sin necesidad de hacerse corresponsable de una acción global de gobierno. Sirvió para poco; fuimos derrotados por las maniobras del madracismo apoyado por el Partido Comunista. La nueva vieja dirección sólo usó nuestro análisis para incorporar a su contradictorio discurso la palabra anticapitalista mientras seguía apostando por gestionar a toda costa las pequeñas parcelas del poder, y asumir el modelo neoliberal que el gobierno en su conjunto proponía.

Pues bien, el 1 de Marzo se demostró dramáticamente como la gestión del sistema absorbe a las disidencias, que no es posible mantenerse eternamente en la esquizofrenia de ser gobierno los días de labor y oposición los días de fiesta y en campaña electoral. Quienes pensaban transformar el sistema gestionando sus parcelas se han equivocado.

4º La necesaria izquierda anticapitalista.

Nos reafirmamos en que es posible y necesaria una izquierda alternativa y soberanista en Euskal Herria. Una izquierda capaz de aunar el marxismo con el feminismo, el ecologismo y el internacionalismo; una izquierda que cuestione radicalmente el sistema capitalista.

Hace unos años se postulaba el fin de la historia, la muerte de las ideologías emancipatorias: nos decían “no existe alternativa, el sistema capitalista es el único posible, a la izquierda no le queda más remedio que gestionar las migajas, intentar, en lo posible restañar las heridas, corregir los excesos neoliberales”. Pero la realidad es tozuda y la crisis cíclica del capitalismo – teorizada desde los albores del movimiento obrero- ha vuelto a llegar con toda su crudeza y amenaza con arruinar ya no a las periferias expoliadas del sistema sino a amplias capas sociales de los países enriquecidos.

Es por eso más necesario que nunca un referente de izquierda capaz de aglutinar a las personas que no se resignan a lo establecido y que piensan que otro mundo es posible.



5º La viabilidad de EB

EB ha salido seriamente tocada de estas elecciones. Se identificó de forma tan enfermiza a la organización con Javier Madrazo que es una incógnita lo que sucederá con la sigla tras el castigo a aquel. La organización está, en todo caso, hipotecada políticamente y a estas alturas parece imposible que pueda cumplir con el que fue uno de sus lemas fundacionales: ser un movimiento político y social permanentemente abierto a la participación de las izquierdas y de los movimientos sociales.

En todo caso, como militantes de izquierda – tal como apuntamos el 13 de Diciembre- creemos que Ezker Batua tiene, ha tenido, un capital político que no se debe desperdiciar. Hay que ponerlo al servicio de la construcción de una nueva alternativa, de una nueva organización, al servicio del intento de construcción de un gran bloque de izquierda soberanista, alternativa y transformadora. No es posible su refundación, no es posible su regeneración... Trabajemos por construir la alternativa, desde ya, por incidir en el conjunto de las izquierdas sociales y políticas de este país, porque cada vez en mayor número de sectores se vea esta misma necesidad... Porque en este pais todavía es posible construir un gran bloque de izquierda que dispute la hegemonía a las fuerzas del centro y de la derecha vasca y española. Un gran bloque de izquierdas que no quiera ser la cuarta pata del sistema, sino que luche por su superación, porque otro mundo es posible, otra Euskal Herria es posible, y para conseguirlo: otra izquierda es necesaria.

6º Alternatiba Eraikitzen

Por eso reafirmamos la apuesta que hicimos por Alternatiba Eraikitzen y , desde la humildad, desde la más sincera modestia, queremos contribuir a conseguirlo.

Porque en Euskal Herria existe, todavía, una izquierda diferente, una izquierda que no se resigna, una izquierda que sigue creyendo de verdad que otro mundo es posible, y porque sobran las razones para trabajar por y para ella.


Haremos valoraciones más en profundidad tras la Asamblea que celebraremos las gentes de EB que en su día apostamos por Alternatiba Eraikitzen.


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viernes, 6 de marzo de 2009

En la frontera de la decencia

Ni los datos manipulados ni los grandes relatos sobre las elecciones reflejan la realidad vasca tal y como es. Para reconocer a este país es necesario escarbar en la realidad conformada por la «microhistoria» de sus gentes. Además de realizar esa labor, Alvarez-Solís ofrece un análisis de los escenarios que se abren. Como siempre, con la decencia por bandera. (Antonio Alvarez Solís)



Así empieza el editorial del principal periódico que tiene el tricéfalo mundo del Partido Popular: «Los vascos están de enhorabuena. Ha sucedido lo que este periódico pedía y quería que sucediese: que las urnas pusiesen fin a treinta años de nacionalismo». Vaya por delante mi certeza moral: ese periódico ha cruzado la frontera de la decencia. Como la ha cruzado, vociferando desde otra cabeza del PP, quien ha dicho con locura manifiesta que ha finalizado el «terrorismo» nacionalista. Dos obscenidades manifiestas que si sus autores las han expelido con convencimiento de ser admitidas hablan de una clamorosa pobreza intelectual por parte de los recipiendarios de tan toscas barbaridades. Ya sé que España, considerada en sus estratos poderosos, es roma de ingenio y débil de razón, pero aún tengo la esperanza de que un determinado número de españoles sepan distinguir entre la farsa cortesana y la realidad. Creo eso, además, no como resultado de un análisis severo sino por la urgencia que tengo de hallar en mis adversarios un mínimo de luz que nos permita leer juntos en el mismo libro de los hechos aunque sea a la búsqueda de consideraciones distintas. ¡Qué panorama, que desmelenado panorama al pie de estas manipuladas elecciones vascas!

Se trata, repito, de decencia; o mejor aún, de indecencia. Acudamos al diccionario: «Indecencia.- Falta de decencia o de modestia. Dicho o hecho vituperable o vergonzoso».

¿Quién puede sostener, a la vista de los hechos cotidianos e incluso con el resultado electoral en la mano que el nacionalismo ya no constituye el corazón de Euskadi? Sumemos los sufragios y el Euskadi nacionalista supera al Euskadi conformado por capas que ahora analizaremos. Añadamos, además, a esos sufragios más de cien mil ciudadanos que han sido eliminados del recuento por tribunales adversos a la vasquidad, por leyes inicuas y vacías de Derecho, por instituciones represivas que operan ya sin careta moral alguna. Sumémoslo todo y llegaremos a más de un 60% de vascos que respiran nacionalismo y que sueñan con la libertad de su pueblo. Ante este hecho terminante ¿acaso no es indecente jugar a un españolismo liberador, sobre todo dando a ese españolismo un aura de vasquidad?

Los expertos reales en estos estudios habrán de encuadrar su reflexión en términos de una verdadera psicología política. Me refiero a la vasquidad de no pocos votantes socialistas y de casi todos los votantes «populares». ¿No habrá un votante socialista que íntimamente no se resigna a ser plenamente vasco tras su asiento en Euskadi, donde él o sus antecesores plantaron su tienda de campaña para mejorar la escasa calidad de vida que tenían en su tierra de origen? A veces sucede que la mejora social alimenta una dolida carcoma de origen, algo parecido a un resentimiento acallado en la relativa plenitud que se adquiere. Si este análisis vale y lo suscito como ponderación del hecho electoral ¿estamos ante un voto vasco o ante un españolismo resucitado a la sombra de una democracia previamente falsificada y embutida de españolismo? Tentación posible de trabajadores.

Respecto a los vascos del Partido Popular ¿son gente de amor vasco o vascos de Corte y baile en Capitanía? La riqueza suele tender a la cortesanía. Ser alguien ante el rey ajeno abrillanta al que quiere cambiar la paternidad original por la colonial. El Imperio británico manejó esta suerte de habilidades con un éxito indudable. Cuántos hindúes o nativos africanos vistieron las casacas imperiales concedidas por Londres. Es más, cuántos de esos hindúes o africanos levantaron fortunas a la sombra del menosprecio hacia su origen. Tentación posible de brillantes cortesanos.

Sí, tentaciones posibles.

Pero los votos son los votos. Lo que hace falta es que no se cuenten como en intendencia: dos y dos son cinco y me llevo uno.

Euskadi es profundamente nacionalista. Una señora nacionalista de boina azul me confesaba en un aeropuerto que había prohibido a su marido asistir a un encuentro de la derecha vasca afinada por Madrid porque le molestaba profundamente la permanente ofensa española a la nación euskaldun, cuya sangre circulaba por sus venas. Uno aprende mucho de esos encuentros, en cuyo marco trabajan los expertos en microhistoria, tan necesaria para no extraviarse en los grandes decorados. Pero para aprender eso hace falta que el que aprende no espere que le premie el cuerno de la abundancia. Es un saber austero, de cínico griego sólo aspirante al rayo de sol interferido por el monarca.

Y ahora ¿qué hacer? De momento hagamos cuentas, que siempre es útil.

Gobierno de PSE con PP, aunque sea con el apoyo externo de los «populares». ¿Pueden los socialistas presentar eso en la calle, aunque sus seguidores hayan renunciado a la O de obrero? ¿Otra vez Indalecio Prieto enredando con su oratoria obrera para acabar renunciando en el exilio a su pasado pseudorevolucionario?

¿Otra vez un redondismo en la entrega definitiva? ¿Qué Euskadi nuevo generará realmente una falsificación tan antigua? Quizá algunos donativos de Madrid serán echados en el triste cepillo político, pero ¿con eso va a conseguir el pueblo vasco la plena decisión sobre sí mismo? ¿Es que los vascos solamente pueden mejorar si funciona la pipeline de un Madrid ya tan desnudo?

¿Gobierno del PNV con los socialistas? Esa solución equivaldría a morder la manzana envenenada por la madrastra. Y ya sabemos lo que lloraron los enanitos ante final tan desgraciado. Además, no cabe engañarse: el lehendakari Ibarretxe ganó esas elecciones, a pesar de que en su familia política molestaron los hijos pródigos, que ahora precisarán agradecerle al padre el buey cebado y las sandalias doradas.

Gobierno en minoría. Que es el camino a la nueva convocatoria de elecciones, urgente si el Gobierno es socialista; más sosegado si es de Ibarretxe.

Algo que en estos cálculos ha de anotarse en la columna del «debe»: hay que rescatar para la recta gobernación de Euskadi la libertad del abertzalismo de izquierda. En esa tarea habrán de estar los comunistas, sin más compromiso que el debido a la nación vasca que aspira a un futuro realmente socialista. En esa tarea han de imponerse las bases del PNV. En esa tarea ha de recomponerse EA. En esa tarea ha de entrar, sin encajes teóricos, Aralar. En esa tarea han de estar, como están ya con visión política, los dos poderosos sindicatos abertzales, porque el sindicalismo vasco precisa el suelo nacional vasco.

Hay que formularse con honradez la pregunta íntima en cada ciudadano: ¿constitucionalismo o nacionalismo? Más simplemente: ¿vasquidad o españolismo? Las aguas enturbiadas por los manejos de los aparatos políticos hay que clarificarlas con una voluntad de poder social. El nacionalismo significa la capacidad para construir una estructura alimentada continuadamente por la nación. Lo otro, el constitucionalismo, seguirá siendo la náusea vasca, el suscitador de su violencia y de las otras violencias. Los números siguen saliendo nacionalistas. Sólo hace falta que todos los riachuelos acaben en el gran río. A mi me sale así la lectura de los resultados electorales. Las otras interpretaciones, de un imperialismo de guardarropía, me suenan a hurto o, cualificado con la violencia, a robo; pero siempre es complicado que roben las fuerzas del poder ocupante, porque esto produce un escándalo moral estruendoso. Hay que ser decentes.


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martes, 3 de marzo de 2009

3 de marzo de 1976: Recuperar su espíritu y aplicar justicia

El 3 de Marzo de 1976 nos encontrábamos sufriendo una feroz dictadura agravada por una gran recesión económica producto de un opresor e insaciable sistema capitalista. Dos meses antes se había ido gestando en Gasteiz un ilusionante movimiento popular que aglutinaba a todo tipo de personas y colectivos que entendían la necesidad de lograr un cambio. Un cambio que dignificara las condiciones de trabajo, que rompiera con el pasado y estableciera unas plenas libertades tanto a nivel social como sindical y político, en definitiva, un cambio que propiciara la instauración de una total y real democracia.



Dos fueron las principales herramientas de las que se dotó esa lucha y movilización: Por una parte la solidaridad, y por otra, la participación y toma de decisiones a través de la asamblea. Fue tan grande el recorrido y dimensión alcanzados, que tanto el Estado como la Patronal se asustaron de las consecuencias que podía originar y la intensidad con la que se emplearon para reprimirlo fue brutal. Cinco trabajadores asesinados y un centenar de heridos, muchos de ellos de extrema gravedad.

Mataron trabajadores, pero no pudieron matar aquel espíritu que tan hondo había calado en la sociedad y que posibilitó unos logros y derechos impensables sin la lucha llevada a cabo.

Hoy 33 años después nos vemos inmersos en una muy similar situación. Una brutal crisis económica originada desde la banca y que como es habitual siempre recae sobre los mismos, es decir, sobre la clase trabajadora y los grupos y colectivos sociales más desfavorecidos y marginados. A nivel laboral es también alarmante la merma y rebaja de derechos y la precariedad en las condiciones de trabajo, con despidos o Eres definitivos o temporales, congelación o merma de salarios, menos seguridad y prevención que origina una gran siniestralidad laboral, temporalidad de los contratos, etc., etc. No podemos olvidar tampoco el gran recorte de libertades tanto a nivel individual como colectivo. La negación del derecho a decidir, la ilegalización de partidos y opciones políticas, la represión y encarcelamiento de personas por su compromiso social, cultural o político, la práctica de la tortura y el desoimiento de recomendaciones que en materia de Derechos Humanos se dan desde instancias internacionales, son algunas de las vulneraciones que se dan en Euskal Herria en nuestros días.

Es necesario recuperar las ganas y el espíritu que impulsaron las reivindicaciones, luchas y movilizaciones de aquel 3 de marzo de 1976. Es una tarea difícil pues el capitalismo y el materialismo que conlleva nos han atrapado en un consumismo atroz en el que frente a la solidaridad prevalece el sálvese quien pueda y con tal de mantener lo propio se machaca y pisotea al de enfrente.

Si a la clase trabajadora le pedimos recuperar aquel espíritu, a la clase política le exigimos que aplique, transcurridos 33 años, JUSTICIA para los afectados de aquella criminal actuación. Los responsables tanto materiales como políticos de aquella masacre siguen en la más completa impunidad y ostentando altos cargos en diferentes esferas de poder relevante.

Elaboran leyes que denominan de Memoria en las que perpetúan la impunidad y niegan el derecho a la Verdad y la Justicia. Impiden la anulación de juicios farsa celebrados sin ninguna garantía o reabrir sumarios en los que hicieron una total dejación a la hora de investigar y esclarecer los hechos dando con ello cobijo y amparo a los responsables, como es el caso, entre otros muchos, la matanza del 3 de marzo. Unos y otros se amparan en leyes de punto final, como la de Amnistía del 77, para olvidar y dejar sin revisión sonrojantes episodios criminales cometidos desde, o con el beneplácito del Estado.

A pesar de todo ello vamos consiguiendo, a costa de mucho esfuerzo, avances en el ámbito de la Verdad y de la posible e incompleta Reparación. Y decimos posible e incompleta, pues a pesar de las leyes y normas aprobadas en ese sentido, son muchas las trabas y problemas que van surgiendo a la hora de su aplicación efectiva. Así, la ley conocida como de Memoria Histórica, aparte de negar el derecho a la Verdad y a la Justicia, niega también en la práctica el derecho a la Reparación para un colectivo de afectados que, aún estando contemplados en la ley como personas que lucharon por las libertades y en defensa de la democracia, no cumple con unos requisitos técnicos marcados en el Decreto regulador de dicha ley. Difícilmente puede acreditarse, después de 33 años, convivencia y dependencia económica respecto de la persona fallecida, y menos aún si esas personas tenían 17 ó 19 años y compaginaban estudios y trabajo como Francisco Aznar o Romualdo Barroso asesinados en el desalojo de la iglesia de San Francisco del barrio de Zaramaga de Gasteiz, o en casos de estudiantes que fueron asesinados en manifestaciones, controles militares o en comisarías como fueron Enrique Ruano en Madrid (19-01-1969), Javier Escalada en Iruñea-Pamplona (14-03-1970), Roberto Pérez Jauregi en Eibar (4-12-1970), Mikel Salegi en Donostia (18-12-1974), Victor Manuel Pérez Elexpe en Santurtzi (20-01-1975), Koldo Arriola en Ondarru (23-05-1975), Javier Verdejo en Almería (14-08-1976), Mari Luz Nájera en Madrid (24-01-1977) o Gustavo Frecher en Barcelona (16-09-1977) por poner algunos ejemplos de jovenes asesinados entre las decenas y decenas de víctimas de la Impunidad. El resarcimiento por una muerte causada por las fuerzas represivas de un Estado dictatorial, no puede tener carácter de pensión asistencial y deberían tener derecho a ese resarcimiento aquellas personas que legítimamente les corresponda, independientemente de la convivencia o dependencia económica con el causante del hecho.

Tampoco está claro, a pesar del espíritu con el que entendemos, o queremos entender, que se aprobó la Norma Foral de JJGG de Álava relativa a los afectados del 3 de marzo de 1976, que todos los heridos en los hechos puedan acogerse a las solicitudes que vienen reguladas por el Decreto. Hemos dado traslado a los grupos políticos de esa máxima institución alavesa de nuestras reflexiones y preocupaciones y esperamos que atendiendo al sentir expresado en los debates y manifestando su clara voluntad de dar solución a los problemas surgidos, puedan reconducirse todas las trabas que a nivel técnico han surgido.

Esa misma voluntad de acabar con el desigual trato y consideración que se da con los afectados por las diferentes violencias y para que todos ellos tengan el mismo reconocimiento, es la que vemos que falta también el ejecutivo del Gobierno Vasco con el Lehendakari a la cabeza. Nos han reconocido en el Parlamento Vasco a los afectados del 3 de Marzo como víctimas del terrorismo, pero al mismo tiempo nos excluyen de las leyes de solidaridad que elaboran para dichas víctimas.
Dentro de su hipocresía, hay políticos que ponen el grito en el cielo y tachan de aberrantes, informes elaborados desde la propia Dirección de Derechos Humanos en los que indica la necesidad de acoger y respaldar a esas “otras víctimas” consecuencia de las vulneraciones de derechos humanos derivadas de la violencia de motivación política. Otros, dentro de su ambigüedad consideran que no es el momento oportuno. ¿Para cuando esa ley? ¿Cuántos años más tienen que pasar? Cuanto más se tarde en abordar esta injusticia, más se ahonda en la herida, más resquemor se crea y al mismo tiempo se cierran escenarios a posibles puntos de encuentro que pudieran darse.

Que este nuevo 3 de marzo sea un punto de inflexión para toda la sociedad en general y de su la clase trabajadora y política en particular. Las trabajadoras y trabajadores reafirmándonos en la lucha, de manera solidaria dejándonos de individualismos, todas y todos, juntas y juntos caminando en la misma dirección. La clase política también tiene una labor pendiente a desarrollar; Corregir las injusticias promoviendo y elaborando leyes que traten a las víctimas, a todas sin exclusión, de las diferentes violencias por igual y acabar con la discriminación mantenida. Es su obligación.

Hoy es 3 de marzo, un buen día para empezar.

Andoni Txasko Díaz.- Asociación 3 de Marzo


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De aritmética, liderazgos y símbolos (GARA)

Aquellos políticos que hasta ayer a la noche aceptaron que la ilegalización de la izquierda abertzale condicionara las elecciones al Parlamento de Gasteiz, hasta convertirlas no sólo en antidemocráticas sino en abiertamente fraudulentas, se sorprenden ahora de hasta qué punto la izquierda abertzale es capaz de condicionar la política vasca.



Condicionarla aun sin contar oficialmente, desarrollando su labor en condiciones extremas bajo las que ninguno de los otros partidos podría apenas subsistir, menos aún plantar cara como ha hecho la candidatura del «voto de oro».

Una demostración de fuerza que los promotores del apartheid siguen empeñados en negar, pero que tarde o temprano deberían incluir en sus análisis. También en la aritmética de poder que plantean los partidos de cara a la formación de un Parlamento que, no sólo teniendo en cuenta los precedentes sino vistos los resultados, debería ser lo más efímero posible. Ese es ahora el verdadero debate y quien quiera ser sujeto del futuro de este país debería tomarlo por bandera más pronto que tarde. Sólo así podrían algunos recuperar su credibilidad.

En este contexto, mientras el PNV y el PSOE discuten sobre la formula aritmética del liderazgo y sus respectivas legitimidades para conformar gobierno, la izquierda abertzale tiene en sus filas uno de los más claros símbolos de la situación política actual, suficiente por sí mismo para desmontar esos falsos debates. Parte de un colectivo de más de 700 presos políticos, la periodista y cabeza de lista de D3M Amparo Lasheras continúa en una prisión madrileña bajo la acusación de promover una candidatura que ayer sus conciudadanos apoyaron claramente. Quienes plantean que, en 2009 y en el centro de Europa, esa situación es normal y no merece ser tenida en cuenta no pueden liderar un pueblo o traer cambio político alguno. Si todo el mundo había aceptado ya que estamos ante un problema político, nadie puede pretender ahora hacernos creer que el conflicto vasco es, en realidad, un dilema matemático.


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domingo, 1 de marzo de 2009

La POLÍTICA VASCA DEBE GIRAR A LA IZQUIERDA

En época de elecciones parece obligado hablar del voto, pero las personas abajo firmantes no hablaremos de ello. Somos militantes de diversas organizaciones de izquierda política y social y queremos ser respetuosas con las opciones de voto que cada cual quiera hacer. No pediremos por tanto el voto para nadie ni contra nadie. Si tomamos la palabra en vísperas de las elecciones es para hablar de los problemas sociales y políticos que no encontrarán solución por medio de las urnas. Nuestra intención es ofrecer algunas ideas sobre el giro que debe dar la política vasca, y lo hacemos a sabiendas de la necesidad de abrir un diálogo con otras izquierdas que se plantean cuestiones similares



1.- El rasgo más relevante de todas las elecciones es conocer quién gana porque de eso depende el color político del nuevo gobierno. Sin embargo, cuando los procesos electorales están viciados de raíz, como en el caso vasco, lo importante no es el color del ganador sino la calidad de la democracia que tenemos. La ilegalización de las candidaturas de la izquierda abertzale se ha convertido por ello mismo en el factor más relevante de la política vasca.

Este acto de exclusión política vulnera el principio fundamental de la democracia. Los argumentos utilizados para justificarlo no resisten la prueba de los hechos. Las candidaturas de la izquierda abertzale han sido acusadas de "connivencia" y "colaboración" con ETA; sus portavoces están en la cárcel y sus actividades políticas declaradas ilegales, perseguidas y condenadas. No existen pruebas de esa acusación. El Ministerio del Interior y los tribunales de Justicia alegan que no condenan la violencia de ETA en los términos que a ellos les gustaría, pero esto no es delito ni prueba de connivencia con la violencia sino una opinión que, aunque no guste, tiene derecho a expresarse igual que las demás.

2.- Más allá del vil cálculo electoral, hay quien justifica la ilegalización por su supuesta efectividad para aislar a ETA, aun cuando liquide los derechos políticos del 12% del electorado vasco. Esta tesis, además de suspender en democracia general básica, es una falacia. Está claro que ETA -vanguardia autoproclamada y autista- debe dejar las armas y respetar la voluntad de Euskal Herria. Pero el que no lo haga no da al Estado patente de corso para violar derechos individuales y colectivos. Por otra parte, llenar las cárceles de presos y presas de conciencia enquistará el conflicto, cuestionará la representatividad de las instituciones vascas y la ya de por sí frágil legitimidad de la democracia española.

3.- La propuesta del cambio socialista implica un giro a la derecha de la política vasca. El partido socialista llama cambio a poner a López en el lugar de Ibarretxe, y hay quien pretende hacernos creer que ese cambio de personas en la Lehendakaritza es positivo en sí mismo por el solo hecho de desalojar al PNV de ella. La confusión ha llegado incluso hasta sectores de la vieja extrema izquierda que participan activamente en las plataformas de apoyo a Patxi López. Ahora bien, si no se quiere vulgarizar el concepto de cambio, hay que hablar necesariamente de los acuerdos y de las diferencias entre los dos proyectos que aspiran a presidir el Gobierno Vasco. Si comparamos de ese modo lo que ambos proyectos dicen en el plano económico y social, apreciaremos que no hay diferencias entre ellos. El apoyo mutuo que se han dado en Madrid y en Vitoria a sus respectivos presupuestos económicos lo confirma. Ambos enfocan las "salidas" a la crisis del capitalismo de igual modo. La política económica y fiscal es la misma en ambos casos. Las prioridades del gasto público se orientan en la misma perspectiva: ambas se caracterizan por las ayudas al sector privado (banca y sectores industriales considerados "estratégicos"), en detrimento del gasto en políticas sociales (Educación y Cultura, Sanidad, coberturas al desempleo, etc.). Consideradas desde este punto de vista, la política del tripartito vasco y la política "socialista" se parecen como dos gotas de agua.

Las diferencias de proyecto se focalizan sin embargo en todas las cuestiones relativas al autogobierno y a la política antiterrorista. En estas materias, "el cambio socialista" es en realidad un giro a la derecha de la política vasca. En el capítulo anterior nos hemos referido al recorte de las libertades que implica la Ley de Partidos, la manipulación de los tribunales de Justicia y la baja calidad de la democracia resultante. De baja calidad es también el autogobierno que oferta el grupo socialista: autonomía otorgada por las Cortes supeditada al pueblo español, que es el único sujeto nacional y titular de soberanía que reconocen. Una eventual victoria de las fuerzas del tripartito vasco dejaría las cosas tal y como ahora están. La soberanía vasca y el derecho a decidir permanecerían bloqueadas entre la oposición del Estado y la timidez de las instituciones vascas, pero una eventual victoria "socialista" produciría una "congelación" del autogobierno, una exclusión de la izquierda abertzale y una profundización de las políticas social liberales. El cambio socialista resulta así una operación cosmética que encubre intenciones distintas a las que proclama, aunque en honor a la verdad hay que añadir que este hecho no valida el proyecto del tripartito vasco, pues tampoco él resuelve los problemas de la sociedad vasca en la hora presente.

4.- Para actuar sobre estos problemas es necesario cuestionar de raíz el modelo existente y plantear medidas que, más allá de meras reformas del capitalismo, avancen hacia la construcción de un sistema alternativo superador de todas las formas de explotación. Los primeros pasos están claros: política económica basada en la nacionalización de la banca, la inversión pública en modelos sostenibles de desarrollo y una mayor progresividad fiscal; política social dirigida a la consolidación y ampliación de los derechos sociales al trabajo, la educación, la salud, la vivienda, la cobertura por jubilación y desempleo y a los servicios sociales; política radicalmente democrática que derogue la Ley de Partidos, garantice la separación de poderes y reconozca los derechos de los pueblos; una política de construcción nacional que afirme la soberanía de las instituciones vascas desde el respeto a la pluralidad de identidades y proyectos políticos y que integre a las minorías en la gestión de lo público.

5.- Este cambio hacia la izquierda no se puede hacer desde la participación en gobiernos de la derecha, como pretenden hacernos creer los socios minoritarios del tripartito vasco. En primer lugar, porque los límites de la acción de ese gobierno los marca el socio mayoritario. En segundo lugar, porque toda coalición exige lealtad de la minoría con la acción de gobierno de la mayoría. Y, finalmente, porque no se puede ser gobierno y oposición a la vez. Para poner en práctica un programa de izquierda hacen falta alianzas de izquierda y movilización ciudadana. La tarea no será fácil porque hará falta reconstruir los puentes rotos de la unidad entre sindicatos, partidos y movimiento sociales. Hará falta recuperar la cultura de la desobediencia civil y de la lucha de clases, y afianzar confluencias capaces de aunar el marxismo con el feminismo, el ecologismo y el internacionalismo, para dar respuesta a los retos de la sociedad vasca y poner nuestro granito de arena en la solución de los problemas globales.

(por Oskar Matute, Begoña Besga, Jose Luis Longarte,Alfonso Ríos,Jose Ramón Castaños, Mariano Gómez, Arturo Muñoz,Juan Hernández Zubizarreta, Carmen Garcia, José Enrique Pinto, Jonathan Martínez, Ander Rodríguez Lejarza, Marcelino Fraile)


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ELECCIONES Y FUTURO (Arnaldo Otegi)

En su análisis, que supera abiertamente la clave electoral, Otegi enciende las «luces largas» para constatar que «han dejado fuera del Parlamento en Vascongadas a la izquierda abertzale pero, de ninguna manera, fuera de la lucha por un cambio político y social para el conjunto de Euskal Herria en la senda independentista y socialista». Y en los primeros pasos de ese camino ubica la gran importancia de los votos ilegalizados, «votos de oro», que mañana se depositarán en las urnas como «inversión para construir la esperanza de la mayoría de la sociedad vasca». (GARA, 2009,02,28)



Hoy es oficialmente día de reflexión para los ciudadanos de los territorios occidentales de Euskal Herria. Parece que en estas democracias formales la reflexión se ciñe a la elección de una papeleta tras la tormenta de mensajes, skechts y frivolidades de todo tipo y naturaleza que hemos padecido en esta interminable y, vergonzosa, campaña electoral; es decir, parece que nos invitan a reflexionar durante 24 horas -más puede ser peligroso- para luego desconectar hasta la siguiente campaña electoral, donde nuevamente nos vendrán con productos programáticos renovados.

Superando ese esquema formal hay que remarcar algunas variables y referencias que están más allá del resultado electoral y que, por tanto, seguirán siendo asignatura pendiente colectiva de toda la ciudadanía vasca.

En primer lugar estas elecciones están insertas en el pulso político de fondo que Euskal Herria viene manteniendo desde Lizarra-Garazi. Un tránsito entre una fase constitucional-estatutaria agotada y un ciclo político que no termina de abrirse y, por tanto, asentarse con nuevas bases políticas de reconocimiento nacional y respeto a la voluntad popular democrática.

Estos años han sido sinuosos en oportunidades y fracasos para el movimiento abertzale ante la estrategia establecida por el constitucionalismo español para condicionar los contenidos del, por otro lado, irreversible nuevo ciclo político. El PSOE, como el PP, cada cual con sus características, han mantenido planteamientos políticos, jurídicos y represivos tendentes a desgastar el espacio autodeterminista que emana de Lizarra y, muy específicamente, neutralizar el papel de motor del cambio de la izquierda abertzale.

En ese pulso hemos atravesado momentos diferentes -Loiola- siendo evidente el bloqueo instalado en los últimos tiempos en todos los parámetros del conflicto político. Un bloqueo que el constitucionalismo ha ido trabajando para debilitar la correlación de fuerzas de Lizarra insertando al PNV en la estrategia de Estado. Algo que ha conseguido y pretende rubricar con los resultados y consecuencias de las elecciones de mañana domingo.

La campaña electoral ha sido fiel reflejo de ambas cuestiones. Por un lado, el apartheid político contra la izquierda independentista ha tenido un nuevo desarrollo con la anulación de la posibilidad de representación institucional al sector de la sociedad vasca más dinámico y determinante para el cambio político en este país. Una decisión del Estado español que ha tenido una insignificante e hipócrita respuesta de los sectores políticos que tanto reclaman el derecho a decidir y las vías políticas y democráticas. Al contrario, detrás de declaraciones formales se han tirado a por los votos y escaños que la decisión política del Estado les proporciona en un hemiciclo que será renovado con la bandera española en su fachada y con una composición interior trucada por el mencionado apartheid político.

Por otro lado, hemos visto cómo PNV y PSE-EE han hecho una campaña de bajo perfil político y mediatizada por el discurso autonomista y la gestión económica. Dice Ibarretxe que mañana nos jugamos dónde se decide, si en Madrid o en Gasteiz. Una falacia evidente ante la estrategia y posición del Estado con «su» plan y «su» consulta y, ahora mismo, ante la imposición de las reglas de juego de «su» Parlamento. Tenemos la convicción, avalada por la posición del PNV en el proceso de negociación y posteriores acuerdos parlamentarios, de que este partido hace tiempo que inicio la ciaboga de Lizarra encaminándose a un «concierto político» que, en el fondo, es la constitucionalización del nacionalismo, autentica asignatura pendiente del modelo de Estado Español, como alternativa al reconocimiento nacional vasco y sus derechos democráticos en el marco de un estado plurinacional. Esa es la cuestión de fondo que se viene madurando en este contexto de bloqueo político.

En este mismo escenario, EA trata de clonar a la izquierda abertzale y Aralar pone la guinda al pastel intentando aprovechar las condiciones del apartheid para ponerlas, como en Nafarroa, al servicio de la estrategia regionalista de Sabin Etxea.

Así pues, han dejado fuera del Parlamento en Vascongadas a la izquierda abertzale pero, de ninguna manera, fuera de la lucha por un cambio político y social para el conjunto de Euskal Herria en la senda independentista y socialista. El debate político y económico, las condiciones estructurales impuestas por el Gobierno español, nos revelan que, sea cual sea el resultado, estamos ante la continuidad de la estrategia del Estado contra Euskal Herria y ante el peligro de un segundo ciclo autonomista ante la deriva de un PNV preocupado únicamente por la gestión de sus negocios e intereses desde las actuales instituciones.

A pesar de ello, las condiciones para un cambio político siguen estando vigentes en una sociedad vasca que reclama de forma mayoritaria el reconocimiento a su voluntad democrática. Por eso debemos abordar la foto distorsionada y tramposa de mañana con tranquilidad, confianza y perspectiva. La izquierda abertzale viene planteando con insistencia la necesidad de una acumulación y activación de fuerzas soberanistas, independentistas y progresistas como eje determinante en la actual situación de tránsito a la definición de los ingredientes y/o bases de un nuevo ciclo político. Un planteamiento que necesita de maduración y concreción en diseño, contenidos y propuestas táctico-estratégicas. Con esas luces largas puestas, con esa perspectiva y compromiso, aborda la izquierda abertzale este test electoral antidemocrático y, sobre todo, la etapa política que se abrirá inmediatamente después.

Así pues, en la jornada de mañana, por encima de decisiones antidemocráticas, de una campaña de persecución brutal a nuestras ideas y planteamientos o de la permanente ocultación y manipulación mediática, la izquierda abertzale volverá a demostrar la dignidad y compromiso con este pueblo y sus derechos nacionales y sociales articulando un espacio social que nos permita trabajar en los próximos meses por una implementación de esfuerzos y compromisos políticos, sindicales y sociales en aras a configurar un bloque popular por el cambio en términos de soberanía y modelo social. Como hemos repetido en los últimos días, no hay cambio político sin la izquierda abertzale o, dicho de otra forma, sólo desde la iniciativa, fuerza e ilusión de la izquierda abertzale podemos alcanzar un escenario democrático como primer paso para desarrollar nuestra propuesta estratégica.

Por tanto, frente a quienes anteponen sus intereses a los derechos y la dignidad de este pueblo, frente a los que buscan espacio político aprovechándose de la estrategia del Estado español, frente a la estrategia de represión y confrontación del Estado español para mantener un cuadro político pivotado en la negación de nuestra soberanía y la imposición constitucional, mañana, el voto ilegalizado es una inversión, un voto de oro, para construir la esperanza de la mayoría de la sociedad vasca.


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