sábado, 16 de febrero de 2008

Le llaman democracia y no lo es…


"No esta mal que ante tanto marketing electoral, no nos aturdamos con tanta promesa, cancioncita, poemita y video-presentación y que dediquemos unos minutos a reflexionar sobre algunas de las claves del momento político que nos toca vivir. Vayan aquí algunos elementos que se adelantan desde Espacio Alternativo en la revista Corriente Alterna." Marce.
Lun, 11/02/2008
Le llaman democracia y no lo es…
Antonio Cruz González
Ahora, precisamente antes de que el ciudadano se enfrente a la pereza de acudir a las urnas, o a la diatriba de que puede ser peor para nosotros, a la hora de escoger la papeleta, es necesario un planteamiento global, de ciudadano, para ver que pintamos aquí, ya que por una vez cada cuatro años, parece que somos importantes.



Todo lo que nos ofrecen los distintos contendientes son beneficios para el votante, incluso para el abstencionista. Luego esas promesas no se cumplirán, o se cumplirán poco o regular, porque ya se sabe el votante no será necesario para controlarlas, y con volver a prometer más en la próxima ocasión, ya vale…

Enfrentarse al toro por los cuernos y decir ¡basta!, necesita primero, de una valentía individual, convencerse a sí mismo, de que otro actuación es posible, y segundo, que esa actuación, para que tenga fuerza necesitará que sea colectiva y se vaya haciendo poderosa con la unidad de reivindicaciones, que desde aquél 20 de Noviembre de 1975, que falleció para mayor gloria, el dictador, no se han realizado.

Estos 33 años de parches, de negociaciones, de pactos, de pasteleos, han dado una izquierda cada vez más desorganizada, más desunida, más decepcionada. Aquel PCE que se echó a la calle un Viernes Santo, y que no se ha atrevido a escribir oficialmente su historia sino hasta esa fecha, pero que sin escribirla consiguió 20 diputados, aquel primer PSOE hasta que renunció al marxismo, prometían una ruptura con la dictadura franquista y fascista. Que no nos digan que no se pudo hacer. Es evidente que no se pudo hacer por arriba, porque no se quiso hacer desde arriba. Las bases estaban dispuestas y se las fue apartando, se fueron haciendo de militantes a votantes dóciles. Era preciso un reparto de bienes, de patrimonio, era preciso llegar a ser ministros, era preciso pastelear con la burguesía y era necesario vencer el miedo. Y ni sindicatos de izquierda, entonces si los había, ni partidos de izquierda, más que ahora por supuesto, quisieron que la ruptura, aunque hubiera sido una ruptura pacífica, se atrevieron a insinuarla, que no hacerla.

Enseguida la política de hechos consumados y los pactos, sin hacer caso a las premisas llegaron a la conclusión: Esto es, la democracia modélica, “la hemos hecho nosotros” (ellos, para entendernos), pacífica (¡Qué lástima que pocos se acuerdan de los 300 caídos de la democracia!, siendo en la Transición ministros del Interior el todavía poderoso Fraga, y el hoy muy poderoso, presidente de Sogecable, Martín Villa) y claro está, la única que se podía hacer…”porque no vamos a intentarlo de otra manera”.

Pero, ¿qué tenemos?: Vamos a diseccionar:

Un Rey impuesto por un dictador que no se le ha pasado por la cabeza plantear al pueblo si le quiere como Rey.
Una bandera sacada de otra proveniente de los campos de batalla vencedores, sin tan siquiera plantear si es la que queremos. Se metió de tapadillo en una Constitución votada con todos los demás artículos.
Un Estado aconfesional, que no laico, que enseguida que la iglesia católica integrista protesta, sin próposito de enmienda, enseguida le llueven los millones derivados de un Concordato hecho con un Dictador que se prorroga y se prorroga…De las demás iglesias se pasa totalmente. Y se siguen concediendo privilegios a los colegios privados de la Iglesia, asistiendo a las beatificaciones del campo franquista y dando mil besos en las manos de cardenales y obispos cada vez más preconciliares con un jefe romano tridentino.
Una privatización salvaje de todo lo público, escuelas, agua, hospitales, energía, fuerzas de seguridad, correos, transportes, etc. etc., sin plantearse siquiera que los bienes públicos son del ciudadano y deben ser atendidos en orden a las peticiones del ciudadano, no de las autoridades jerárquizadas neocons, que toman sus decisiones al margen de sus programas electorales, con total impunidad constituyendo una auténtica mafia blanca.
Una serie de restricciones democráticas de leyes parcheadas que no llegan a abrirse plenamente. Es decir restricción a un aborto libre y gratuito, a un divorcio de fácil acceso, a una educación verdaderamente gratuita con garantías de conclusión responsable, a una democracia participativa en aquellos servicios que son directos para el ciudadano: transporte en bici, espacios verdes, espectáculos accesibles al ciudadano, gas, agua, electricidad, acceso a la justicia con garantías y eficacia, vivienda con suelo garantizado, accesos a minusválidos en todos los órdenes de las ciudades.
Por descontado, un ejército y una judicatura democráticos cien por cien, con unas leyes penales, civiles y administrativas que favorezcan una democracia plena, una defensa de los más débiles que deja mucho que desear en la actualidad: niños, mujeres, ancianos, y que entra en un largo capítulo de reivindicaciones: explotación sexual de niños y mujeres, mal trato de ancianos en centros y en dispensa de servicios. Un seguimiento de la vida del niño, desde salud, guardería, educación, alimentación, deporte, estudios medios y superiores, etc. etc.
Algo muy grave y que no nos acabamos de creer. Un partido no puede cometer delitos. Nómbrenme alguno. Son los posibles dirigentes y militantes de partidos los que pueden llegar a cometer delitos. Desde este punto de vista no hay partidos antidemocráticos. Hay una ventanilla y se promete cumplir las normas democráticas. Si alguien se las salta tendrá su penalidad correspondiente pero un partido, jamás creemos que pueda cometer un delito. Basándose en esta teoría tan infantil, en nuestra legítima República se desligitimó y deslegalizó al POUM, un partido que defendió a la República contra el fascismo, y que cuando no interesó a los partidos mayoritarios y a los partidos burgueses republicanos, tras una larga lista de acusaciones, que luego en el juicio que hubo se probó que eran falsas, sirvió para dividir la República y dar facilidades al ejército enemigo ayudado por Hitler y Mussolini, el ejército franquista. Esos polvos trajeron estos lodos. Y no se termina de aprender.
Y por supuesto una responsabilidad política que nos lleve a una democracia participativa, en que no valgan las promesas electorales que luego no se cumplen o se cumplen de mala forma (Una Ley de Memoria Histórica cómo la que ha salido sólo refuerza las leyes nazis de Schmitd, en que un Estado fascista puede tomar decisiones con total impunidad).

Quedan muchos puntos que desgraciadamente, a diario nos recuerdan, que los ciudadanos responsables no los pueden solventar sin contar con una participación en la toma de decisiones, primero locales, luego regionales y finalmente estatales. Los medios de difusión y opinión, hoy concebidos como negocio por los poderosos, no tienen espacios para difundir lo que ellos no quieren que se difunda. Manifestaciones, foros, actos de protesta, rechazo de políticas, no existen, siendo dia a día multitudinarios, si no aparecen en la TV o en los diarios de mayor tirada. Se tergiversa la realidad mintiendo siguiendo la doctrina de Goebles, otro nazi. La mentira repetida y repetida masivamente llegará a ser verdad. Y día a día se van perdiendo derechos de la ciudadanía, que ni ella sabe, al no tener medios de difusión, que se los están quitando.

Y el momento es grave, porque pensamos que la izquierda que tiene ahora que formar sus reivindicaciones, simplemente tratando de defender las leyes democráticas, lejos ya de reivindicaciones legítimas revolucionarias, contra el abuso creciente y diario de la toma de decisiones políticas y terriblemente antidemocráticas y alegales, cuando no ilegales (valga de ejemplo la sentencia de la sanidad sobre el Hospital Severo Ochoa, que el Gobierno autónomo de Madrid, se niega a reconocer, y a tomar en consecuencia, las medidas derivadas de la misma, readmisión del personal despedido, reposición del honor y la honra quitados, e indemnización por los daños ocurridos con una acusación demostrada falsa y contra derecho).

La izquierda según recogemos de varias propuestas de diferentes asociaciones y partidos tiene que converger en las reivindicaciones mínimas que todas las fuerzas están de acuerdo, sin perder de vista otras singulares, que cada organización especializada enfrente.

En un primer apunte, creemos que estas reivindicaciones mínimas son:

Salario mínimo de 1.200 € netos
Hipotecas baratas y con moratorias
Aborto libre y gratuito
Derogación Ley de Partidos
República federal

Aquí lo primero que indicamos es que esta relación u otra similar, serviría para iniciar el debate y caminar juntos. En ningún caso es una lista cerrada, y no pretende ser única. Quizás solo sea preferente. Muchos podrán añadir un Estado laico, tan necesario, o un suelo público para enfrentar el problema de la vivienda, capítulo anterior a la hipoteca, ya que no se debe desestimar el alquiler, por priorizar la propiedad. Pero insisto, esos serían matices, que el debate de las fuerzas deberían ir perfilando. Lo que es cierto es que hay que priorizar el Contrato Social, por encima de los intereses individualistas minoritarios de la privatización y de la neoliberali-nazi-zación de la sociedad. La preponderancia del Derecho, sin olvidar el Derecho Internacional, y que este Derecho se ejerza democráticamente, desde el nacimiento de las leyes, hasta la persecución de los culpables, estén éstos en la presidencia de los partidos o en la especulación inmobiliaria, debe ser prioritario para conseguir una Democracia con mayúsculas en que los derechos no nos sean poco a poco pisoteados.
Febrero 2008