miércoles, 16 de enero de 2008

¿Para cuándo el 6% del PIB a Educación?

Me vais a perdonar los lectores de este blog, pero como soy un simple maestro de primaria, no puedo por más que señalar el retroceso y la involucion que esta teniendo la educación en la sociedad actual y nada mejor que por boca de un compañero de mi sindicato:
¿Para cuándo el 6% del PIB a Educación?

Endika Rodríguez García
El discurso oficial del Gobierno vasco en torno a su sistema educativo es altamente triunfalista, principalmente en relación a su "gran esfuerzo inversor" y a los "buenos resultados escolares".



Curiosamente, las comparaciones no se hacen mirando hacia Europa sino hacia las comunidades del Estado. Utiliza el mensaje a favor de la convergencia con Europa exclusivamente en aquellos ámbitos que le interesan, sin que la educación sea uno de ellos. Nadie va a minusvalorar públicamente el valor de la educación por lo que hay que huir de las palabras y fijarse en los hechos. La única manera de medir objetivamente el nivel de compromiso real que tienen las instituciones con el ámbito educativo es analizar los recursos humanos y materiales que se destinan a su sistema educativo. Aunque hay otros índices evaluadores -el PIB por habitante o el gasto por alumno/a- el indicador global más generalizado es el porcentaje de Producto Interior Bruto, PIB, que se destina, puesto que permite comparar internacionalmente en términos de riqueza.

Sin olvidar el escandaloso presupuesto dedicado a un Tren de Alta Velocidad al que mostramos nuestra firme oposición, otras actuaciones del Gobierno vasco son igualmente clarificadoras. Es el caso del compromiso para el año 2010 no ya de alcanzar, sino incluso superar la media de inversión de Europa en I+D. Se ha comprometido a triplicar la inversión pública en este campo en tres años, hasta alcanzar el 2,25% del PIB (la media europea es del 1,7%). Cabría preguntarse por qué en educación no existe un compromiso semejante.

El fondo de la cuestión es que ni se reconoce ni se tiene intención de afrontar el déficit estructural que con relación a Europa tenemos en gasto público educativo. Es como mínimo de 2 puntos menos en relación al PIB que el de la media europea, lo que implicaría añadir 1.000 millones de euros más a los 2.400 presupuestados por el Departamento este año. El gasto público educativo en el año 2006 era del 3,5% del PIB, cuando la media europea (la de los 27 países) era de 5,4%. Y la comparación es escandalosa si se hace con países punteros: Suecia 7,4% y Noruega 7,6%... El ritmo de crecimiento de nuestro gasto público educativo es, pues, menor que el de la riqueza que generamos. Es un síntoma muy preocupante de por sí, pero constatamos no ya una ralentización o parón; estamos hablando de una reducción constante y paulatina de dicho gasto. De hecho, cuando más cerca estuvimos de la convergencia fue en el lejano año de 1993, con el 4,3% del PIB.

Además, esta política presupuestaria choca abiertamente con las directrices europeas y mundiales. Los Acuerdos de Lisboa (2000) incluyen un compromiso de alcanzar para el 2010 el equivalente al 6% del PIB anual. ¿Estos compromisos no obligan a nuestras instituciones?

El presupuesto del Departamento asciende -según el proyecto- a 2.424 millones de euros. Mientras el general experimenta una subida del 13,7%, (11,3% sin el efecto del TAV) es significativo que educación suba únicamente un 7,6%, muy por debajo -por ejemplo- del 11,94% presupuestado por Navarra. Precisamente cuando el sistema educativo vasco afronta un periodo de cambios fundamental con motivo de las nuevas demandas que la sociedad realiza a la escuela o como consecuencia de la aplicación de la Ley Orgánica de Educación (LOE), los presupuestos educativos no dan la talla. Falta rigor y seriedad cuando únicamente se presupuestan 600.000 euros para desarrollar el currículo vasco, otro tanto para el nuevo marco de modelos lingüísticos o 100.000 euros para trabajar la convivencia en las aulas. Y qué decir tiene el mal endémico de la falta de inversiones. Nos venden como estratégico y extraordinario un Plan de Infraestructuras para los centros públicos, que no va más allá de responder a las necesidades ya comprometidas, que no a las reales. No van a dar respuesta a las necesidades del sistema e infinidad de demandas se van a quedar desatendidas.

El de 2008 es un proyecto continuista, al igual que el de años anteriores. Constatamos que año tras año, educación va perdiendo peso en relación a otros departamentos. En concreto, ha perdido tres puntos (un 10%) de su peso específico en los últimos 6 años (de representar el 27,6% del presupuesto a al 24,3%). Los presupuestos generales han subido en este periodo 2003-2008 en un 60% mientras que los de Educación sólo lo han hecho en un 40%. El gasto público en educación ha pasado del 3,7% del PIB del 2003 al 3,5% en 2006. Datos demoledores que deberían llevarnos a la reflexión.

Si miramos hacia donde nos dicen que miremos, muchas comunidades autónomas han ido aumentando su porcentaje de PIB, tras la etapa del gobierno del PP. Sin que esto implique una gestión brillante por parte del gobierno del PSOE, el gasto público medio en el Estado (2005) fue ya del 4,3% del PIB (0,8 puntos más que aquí) y los presupuestos del Ministerio aumentaron considerablemente en 2006 (19%) y 2007 (26,1%). El Departamento corre en dirección contraria a la que siguen en Europa y el resto del Estado.

Todavía hay mucho que trabajar para que nuestra clase política pase de las palabras a los hechos. Mientras tanto, seguiremos trabajando por mejorar nuestro sistema educativo y criticando esta falta de sensibilidad. Porque en definitiva, los resultados de nuestro sistema educativo son relativamente buenos no por el gasto público en educación; lo son pese al insuficiente gasto público y gracias al compromiso y profesionalidad de los trabajadores y trabajadoras de la enseñanza.
* Es miembro del sindicato STEE-EILAS