domingo, 18 de enero de 2009

Una reflexión

Este sábado hemos visto, una vez más, una actuación desproporcionada de la Ertzaintza disolviendo una acción de desobediencia civil no violenta (así ha sido calificada por los convocantes), tras la manifestación anti-TAV. Y no quiero entrar a valorar quien tiene o no razón en este caso concreto, ya que por circunstancias personales no pude estar presente y no he sido testigo directo, aunque tengo una opinión formada.



Desde el análisis, con la cabeza fria, sí que me gustaría trasladar una reflexión general sobre qué tipo de sociedad queremos construir, que posición tomamos en el debate entre libertad y seguridad y, en este caso también, que papel debe desempeñar una policía democratica en ella. Y este debiera ser un tema importante ya de por sí, por la negativa imagen que tiene este pueblo en su imaginario colectivo de los cuerpos policiales, por la negra historia de represión y conculcación de derechos que ha sufrido. Sí, es verdad, son malos tiempos para la democracia y los derechos humanos en el mundo, a nivel planetario con la excusa del terrorismo se han ido limitando y cercenando derechos y libertades individuales y colectivos, con la misma excusa se invaden paises, se bombardea indiscriminadamente a la población civil, o se ejerce un control social asfixiante sobre la sociedad. Y aquí no somos ajenos a ello, porque da la impresión de que aquí con la excusa de ETA, del todo es ETA, se criminalizan ideas, se ilegalizan partidos, y se reprime todo aquello que resulta molesto. Decía ayer mismo el lehendakari que “ETA es un cáncer para esta sociedad” y es verdad, puedo estar de acuerdo. Pero, además, de por los argumentos por él enunciados y ampliamente repetidos, por la excusa perfecta que representa para el poder, para los distintos poderes, para imponer políticas vulneradoras de derechos y libertades, o para legitimar proyectos que destrozan espacios naturales. Cuando a algún movimiento social, cuando a alguna idea se le mezcla desde el poder con ETA, se le va convirtiendo en parte, no hay nada que hacer. Todo está legitimado frente a ella, todo vale. Y, la opinión pública, bien aleccionada y, gracias al hartazgo que las acciones de ETA producen, calla, otorga, o mira para otro lado, asumiento, la mayoría, la versión oficial sin plantearse nada más. Yasí poco a poco vamos perdiendo espacios de libertad. Y no sólo en Madrid existen sectores que apuestan por esto. Está claro que sin la existencia de ETA, el problema de vulneraciónes de derechos y libertades, de control social, iba a seguir existiendo, pero lo iban a tener mucho más dificil los gobernantes, también en esta faceta, para justificar lo injustificable.

Más de una vez hemos visto como la Ertzaintza actúa, cuando menos, de forma totalmente desproporcionada, sin mesura ni control, golpeando a diestro y siniestro a todo aquel que se mueve. Más de una vez hemos visto a policías que se ceban dando y dando no importa donde ni como. Más de una vez hemos visto a polícias que insultan más que hablan, en actitud chulesca y gansteril, generando con su actuación desorden más que mantenerlo, provocando inseguridad ciudadana en lugar de cuidarla… Han sido varias las veces en las que nos encontramos ante actuaciones, cuando menos criticables, actuaciones que merecen una investigación , explicación y aclaración de lo sucedido (más allá del sempiterno comunicado oficial corroborando única y exclusivamente la versión policial),. Más de una vez ha dado la impresión de que podríamos empezar una crónica con aquello de “ grupos uniformados, perfectamente organizados, protagonizan desórdenes públicos, provocando el caos…” refiriéndonos a …. las fuerzas del orden.. Ha habido, varias veces, datos más que suficientes, como mínimo, para poner en cuarentena la versión oficial y exigir más que una aclaración, una reflexión. Y no se ha hecho. ¿A quien se beneficia con ello?, ¿quién sale ganando?, ¿gana la Ertzaintza como policia del pueblo?, ¿ganan sus sectores más democráticos?, ¿gana el gobierno vasco como poder más comprometido con la defensa de los derechos y libertades?. ¿Quién gana?. ¿Somos diferentes, o aquí también tenemos entusiastas defensores de la nueva políitica global impulsada por el afortunadamente ya pronto expresidente estadounidense, Bush, el todo vale y se defiende con la excusa de la lucha antiterrorista?. En este tema ¿queremos que la Ertzaintza tenga como modelo a las policías que la precedieron, o pensamos en un modelo diferente, más parecido a aquel que nos vendieron?, ¿es tan a menudo necesaria la política de la porra fácil y la pelota de goma?. No se hace ningún favor ni al Gobierno Vasco, ni a la Ertzaintza, cerrando los ojos y pasando una tras otra todas las posibles malas actuaciones?. A nivel individual se puede comprender la rabia y el enfado cuando te sabes perseguido u objetivo de alguien, pero como colectivo, como política de gobierno, es una irresponsabilidad dejarse llevar por ello, salvo que se utilice como excusa para implantar el tipo de política anteriormente explicado.

No quiero terminar sin dejar de mencionar una reflexión sobre la desobediencia civil no violenta como método de lucha. Acciones como la ocupación no violenta de una obra, o una tierra, con sentada incluida, en el caso de ser disuelta violenta y desproporcionadamente sin previo aviso, y siendo capaces de no ejercer respuesta, pone siempre en evidencia al agresor, le deslegitima, y carga aún de más razones la justa lucha del movimiento social. Son acciones que tienen consecuencias, que también suponen costes personales, pero que, sin duda, cuando se hacen en los momentos oportunos, favorecen la lucha.