domingo, 9 de marzo de 2008

Han matado un hombre, han roto un paisaje… social y electoral

Ramon Zallo
Rebelión

Tenía que personarse e impactar. Varios atentados mortales fallidos y varios otros con daños materiales de eco limitado no era un buen balance tras la ruptura del alto el fuego. Y menos tras la ofensiva policial-judicial de detenciones de comandos, y de dirigentes y miembros de la izquierda abertzale. ETA tenía que situarse en medio del tablero electoral. Responder y administrar su debilidad, su gran debilidad, con daño, mucho daño sicológico. Justo ante las urnas. ¡Un éxito!
No ha sido un atentado con daños colaterales anónimos. Las balas tenían nombre, y la perversidad, inmensa. A lo GRAPO. Tiro a la nuca de un socialista y ugetista de a pie, Isaías Carrasco, cuyo delito fue haber sido concejal porque alguien tuvo que serlo.

¿Política de izquierda de ETA? No, matando a un trabajador. ¿Política de construcción nacional? No, teniendo que colgar otro crespón negro de un conciudadano que también la iba a construir ¿Así se rescatarán los pre-acuerdos de Loiola con el PSE-EE y PNV? Los socialistas no se animarán mucho. ¿Favorecer la abstención que propugnaban? Irá mucha más gente a votar. La Hintelijencia final de este atentado se me escapa.
ETA preveía atentar. Ahora sí se entiende por qué no propugnaron el voto nulo. Se hubiera contabilizado un importante fracaso tras un atentado mientras que la abstención militante no es contabilizable. La consigna de abstención (acompañada de tiro en la nuca) refleja sobre todo el miedo de ETA a las propias bases de una Izquierda Abertzale, agotada de tanto infantilismo etarra que es destructivo para la corriente.
Entonces ¿por qué? ¡Quién lo sabe! Militarismo de andar por casa con un ¡asústense, coño! y ahora todos con escolta. O eterna adolescencia en la que cada generación de etarras quiere superar el deterioro de la anterior. O el escorpión que clavó su aguijón en la rana que le llevaba a la otra orilla, muriendo ambos, porque no sabe hacer otra cosa. O factura a Zapatero. O todo a la vez.
Unos y otros tienen el empeño en dejarnos un país imposible, inviable, sin solución. Sacrificándolo los unos a la comprensión centralista, autoritaria y represiva del Estado, y los otros, ETA, a sus atentados contra los derechos colectivos y humanos y dando la excusa para que no se aborden los problemas de fondo o el derecho de nuestro país a chequear su pensamiento. Siempre debemos mirar a los dos lados, por más que hoy toque centrarse por doloroso, en uno.
¿Como reaccionará la izquierda abertzale? Le toca dar el puñetazo de la dignidad. Su representación en Arrasate no ha estado a la altura. Uno todavía confía en que, en algún momento, la Izquierda Abertzale, como fuerza social seria que es, le dé la despedida definitiva al mayor obstáculo que tienen, dentro, un alien que le devora por dentro y, además, le empuja a poner la cabeza fuera para que se la guillotinen los jueces. Amigos así…

No parece que hayan querido provocar el vuelco de hace cuatro años cuando el engaño alrededor del atentado de Madrid provocó la victoria socialista. Hubieran elegido a un ex concejal del PP. Un detalle. Pero queriendo marcarle a Zapatero ¿no se les ha ido la mano?. En condiciones de pronósticos bastante igualados, nadie sabe el efecto real de un atentado de estas características aunque haya sido contra un socialista. ¿Habrá solidaridad de voto en España con los socialistas? ¿Le castigará el electorado indeciso o abstencionista a Zapatero por haberse reunido con ETA en el inmediato pasado y premiará la imagen de mano dura del PP? En todo caso, remedando el título de una novela de Francisco Candel que leí en la adolescencia: han matado un hombre, han roto un paisaje… social y electoral.
¿Puede un acto de terror más que la opinión de la gente y dar la victoria al candidato perdedor en una España intoxicada? ¿Un tiro mortal, en condiciones pavlovianas, puede provocar el mismo efecto que una masacre mal contada? El domingo lo sabremos. En todo caso, vota izquierda o vota nulo pero no te abstengas.