martes, 15 de abril de 2008

Otra Izquierda, ¿es posible? (2º. Ezker Batua)

Y en esta parte de Euskal Herria, ¿qué decir de Ezker Batua?. Por desgracia poco o nada diferente de lo ya expuesto en la primera parte de esta reflexión.

Para no repetir y no alargarse en exceso, podemos sacar dos conclusiones:

1º. No basta un buen discurso diferente al dominante, un buen mensaje, si luego lo construirmos, lo llevamos a la práctica sólo desde los púlpitos, las instituciones, los medios de comunicación. Si dejamos que una élite política sea la que lo elabore, lo discuta, y lo “venda” al gran público. Si lo dejamos en manos de profesionales que van creando sus propios intereses y su propia vida, preocupándose más por el marketing electoral para su supervivencia que por crear sociedad, construir cultura alternativa, y disputar la hegemonía social. Este estilo termina por construir una organización que puede adaptar sin problemas sus discursos en base a sus propios intereses y no a los del avance de las ideas por las que se supone surgió (No podemos obviar el cambio y el soplo de aire fresco que, en un prinicipio, supuso aquella nueva mayoría en E.B con Madrazo a la cabeza, su nuevo discurso. Pero tampoco cómo se le fue dejando hacer una nueva organización a su imagen y semejanza y lo que ello supuso, con la deriva de los últimos años).
2º. El papel que deben jugar las fuerzas de izquierda alternativas frente a los gobiernos. Desde un punto de vista de izquierda, no es plenamente criticable la entrada en el Gobierno Vasco en el momento en el que se produce (aunque cabían otras posibilidades). Ya que éste se da en una etapa de acoso y derribo por parte del Estado a nuestras instituciones, a nuestra identidad como pueblo. Un ataque alentado por un P.P neofascista y ultraconservador, unido a una ruptura incomprensible de la tregua de Lizarra por parte de ETA, y una nueva ofensiva de atentados contra personas. La entrada en el Gobierno Vasco, si hubiera sido entendida como la necesidad de crear un frente democrático, un nuevo frente popular, en una situación de excepcionalidad política y social (el intento de asalto a Ajuria Enera por la Entente Mayor Oreja-Redondo Terreros) se pudiera entender. Pero no fue así, visto lo visto, esa fue la excusa, había hambre de gestión a, casi, cualquier precio. Se necesitaba poder, puestos y dinero para crear y mantener una estructura tan profesionalizada. Lo que debiera haber sido el instrumento para conseguir fines políticos (el partido) se convierte en el fín en sí mismo. Y esto quedó claro tras las últimas elecciones autonómicas. Ezker Batua, pierde una oportunidad única para de forma elegante, no entrar en el nuevo Gobierno. Explicar que la etapa de excepcionalidad que se vivió frente al último Gobierno neofascista del P.P había terminado. Que íba a mantener su compromiso con la defensa de una salida democrática y dialogada al conflicto vasco, con la defensa del derecho a decidir, pero que no podía seguir haciéndose corresponsable de la política neoliberal en temas sociales, en educación, en sanidad, en infraestructuras, en el modelo de pais, en el enfrentamiento con los sindicatos.

Ahí perdió una buena oportunidad para seguir siendo referencial en una parte de la izquierda de este país. Apostó por la subsidiaridad con el PNV, por gestionar su parcela de poder…Le iba su futuro en ello (si tenemos en cuenta su apuesta por una organización fudamentalmente hecha de profesionales y liberados). Pero, al mismo tiempo, con esa apuesta su futuro quedaba, de hecho, hipotecado frente a los sectores a los que se supone se debe dirigir. ¿De verdad nos creemos que la política general del Gobierno Vasco no afecta?, ¿qué la gestión en Vivienda es tan diferente a lo que lo hubiera sido dirigida por el PNV o EA, con apoyo desde fuera en la primera etapa, y desde la oposición en esta segunda, pero con presión en la calle y en el parlamento por el derecho a una vivienda digna para tod@s?, y más cuando en el otro lado ya no está el ogro Aznar, con lo que la política diaria se ve más. No existe ya tan claramente la cortina de humo que todo lo tapaba…

Muchas veces, desde la barrera, viendo la evolución de Ezker Batua daba la impresión de creerse invulnerables, de que daba igual los errores que pudieran cometer, de que pensaran que mientras los posibles adversarios políticos a un lado y otro de su espacio, fuesen un PSOE panespañol y antivasco y una Batasuna eternamente hipotecada por ETA, la supervivencia estaba garantizada. Craso error, se ha alejado de sus orígenes , ha renunciado a disputar espacios y crecer convencida de su proyecto y, ahora, al menos en un lado, Rosa Díez y Redondo Terreros han desaparecido. ¿Qué pasará cuando el primo de Zumosol también desaparezca en el otro lado?…

Pero parece que hay esperanza dentro de E.B, que surgen de nuevo voces que reivindican aquella Ezker Batua que pudo haber sido y no fue, que intenta corregir errores, aprender de ellos y volver a ilusionarse e ilusionar con un proyecto abierto, diferente, plural, alternativo. Que quiere luchar contra la pérdida de derechos sociales, civiles, y políticos, que apuesta por la construcción de la alternativa a los modelos de estado, de gobierno, y de sociedad. Que tiene claro que no sólo hace falta un buen mensaje, un buen programa ,sino que al mismo tiempo es importante la forma de organizarse y luchar para conseguirlo, la interrelación entre fines a conseguir y medios utilizados para ello. Que no se mira al ombligo, que sabe que existen más hombres y mujeres, organizados o no, que piensan como ell@s. Que piensan en la necesidad de tender puentes, que vayan posibilitando una cada vez mayor convergencia. Que sin prisas, ni aventurismo, tenga como objetivo (¿por qué va a ser utópico?) la construcción de un gran bloque de izquierdas alternativa que dispute la hegemonía a las fuerzas del centro y de la derecha.

Parece que desde Batzen, EPA, y personas independientes han vuelto a ver la necesidad de recuperar los orígenes. Sin duda ese es el camino, y no podemos por menos que desearles suerte en su pelea, al igual que a aquellos que desde otras estructuras políticas o sociales claman en el desierto en el mismo sentido.No lo van a tener fácil. El pacto entre aparatos, iguales en todo, con la misma cultura política, y los mismos objetivos (mantenerse y mantener su estructura a cualquier precio) se lo va a poner dificil.

Posiblemente sea la última oportunidad para Ezker Batua.
Mariano Gómez