miércoles, 16 de abril de 2008

SÍ, ARRASATE CLARIFICADOR

Puedo entender, incluso comparto, gran parte del relato y de la denuncia que hace Mikel Arizaleta en su artículo “Arrasate Clarificador”, pero no su conclusión. No pido condenas estériles pero sí trabajar para que hechos como esos no se repitan más, abrir los ojos y no justificar sangrantes vulneraciones de derechos con las vulneraciones que otros cometen.

Arrasate, Mondragón, sin querer se ha convertido en el primer trimestre de este año en un símbolo, sí, en un símbolo de la sinrazón, del dolor, de la impunidad, de la visceralidad, del mirar hacia otro lado.

No quiero igualar acciones, ponerlas en el mismo plano, pero si que quiero gritar a todo el que quiera oir, que aquí, en Euskal Herria, en Arrasate, hemos visto en poco tiempo como actúan dos delos actores principales del conflicto vasco. Y ninguna de las acciones justifica la contraria. Las dos son horrendas en sí mismas, incalificables, primero por el dolor que genera, y segundo porque, en un caso, el estado se retrata, se pone en entredicho (por desgracia, nada nuevo bajo el sol), y en el otro, ETA vuelve a ensombrecer de la peor de las maneras el panorama político de nuestro pueblo, pero, sobre todo, a la izquierda abertzale, la ahoga, la asfixia, la deja sin aliento. Porque no se da cuenta de que la gran mayoría de lo que fue su mundo, no quiere seguir en ese camino, queriendo, al mismo tiempo, seguir rebelándose contra las injusticias, contra la negación de E.H, de su derecho a decidir, contra la represión, contra la tortura, contra la ilegalización de ideas. Porque más allá de consideraciones éticas y morales, e independientemente de lo que haga el Estado, ETA debe dejar las armas, acabar con el ciclo de la lucha armada, dejar todo el protagonismo político a la izquierda abertzale.

Sí, hemos visto, más bien intuido, porque la tortura no se ve, se siente, se intuye,(sólo el que la padece tiene constancia de lo que ha ocurrido en la soledad de un monte, de un garage, de una celda,…)como dos jóvenes vascos, posiblemente miembros de ETA, eran detenidos según todos los datos, sin resistencia y como por arte de magia terminaban en el hospital con costillas rotas y pulmón perforado. Como sin ningún rubor la prensa cambiaba las informaciones de los primeros momentos, las ocultaba, y daba única y exclusivamente la versión policial. Como el ministro del interior se cuadraba ante dicha versión, dándole credibilidad absoluta, poniendo en evidencia la política del todo vale contra ETA, se aplique contra ella o no. Se acierte o exista equivocación. Los daños colaterales son inevitables. No ha sido el caso más brutal de los ocurridos en los últimos tiempos, ha habido otros casos, otras denuncias expeluznantes (no voy a ser yo quien gradúe la gravedad de unas torturas frente a otras. Todas me parecen criminales, hechas desde la impunidad, desde la fuerza del estado que se supone debe salvaguardar los derechos y las libertades de todas, repito, de todas las personas)…Y una parte, minoritaria, de este pueblo se retorcía por dentro, clamaba justicia, denunciaba, y mostraba su solidaridad con las víctimas. Otra se alarmaba, denunciaba desde la distancia, pero no se llegaba a comprometer. Y la gran mayoría pasaba por encima sin mirar, sin querer enterarse de nada.

Hemos visto también con horror como ETA asesinaba a un exconcejal socialista, ejercía su macabra forma de entender la política, extendía la sensación de miedo a un nuevo sector social (los ex), daba una vuelta de tuerca más en su alocada carrera hacia ninguna parte. Actos como ese van en contra de todos los valores y principios a los que aspiramos, van en contra de la lucha por una sociedad más justa, más libre, más igualitaria, más solidaria, más democrática, más socialista y libremente autodeterminada. La izquierda en su forma de ser debe tener una estrecha relación entre los fines que decimos defender y los medios que utilizamos para conseguirlos. Porque cuando soñamos con una nueva sociedad, tenemos que ser capaces de ir construyéndola en el día a día, en nuestra forma de relacionarnos entre nosotros y con los demás, en nuestra forma de luchar por ella. Y,… en este caso, una gran mayoría de este pueblo se rebela, lo denuncia, clama justicia. Otra,pequeña, se desgarraba también por dentro, no lo entendía, pero no lo denunciaba, Y, otra, la parte más pequeña, pequeñisima, de esta sociedad intentaba, no justificarlo, pero sí contraponerlo a otras vulneraciones de derechos.

Quiero ser optimista, quiero pensar que este pueblo puede reaccionar. Sin caer en las vendettas, en las mociones de censura contra-natura, desde la movilización por el respeto de todos los derechos, de todaslas ideas, de todas las personas. Y recuerdo una reflexión hecha hace muy poco tiempo, que sigue estando plenamente en vigor, porque:

“Somos much@s l@s que en este pais nos encontramos entre la impotencia y la desesperanza; l@s que vemos como día a día, mes a mes, año a año, la situación política de nuestro pueblo no avanza nada; como el llamado “conflicto vasco” se enquista, como los actores principales se enrocan en sus posiciones, haciendo que este pueblo, en general, y muchos hombres y mujeres con nombres y apellidos, en particular, sigan sufriendo sus consecuencias.

Sí, somos much@s l@s que sentimos que se nos desgarra algo por dentro cada vez que ETA vuelve a actuar, cada vez que se produce un nuevo atentado, cada vez que un detenido es torturado, cada vez que se amenaza a cargos electos, cada vez que vemos como NO se respeta la voluntad popular dejando sin representación a miles y miles de ciudadanas y ciudadanos vascos, aplicando la ley de partidos.

Sí, somos much@s l@s que sentimos que algo se nos muere por dentro cuando vemos a cientos de representantes de la voluntad popular tener que ir acompañados de escoltas, no sólo cuando realizan su labor pública, sino también cuando pasean por su pueblo con sus amig@s, con sus compañer@s, o incluso cuando están con sus hij@s.

Sí, somos much@s l@s que todavía hoy no salimos de nuestro asombro y nuestra desesperación al ver como se encarcela a toda la dirección política de la izquierda abertzale, como el llamado “entorno de ETA” es cada vez más amplio, como se confunden, desde la justicia, supuestamente independiente, los actos delictivos (atentados, amenazas, extorsión) con las ideas políticas legítimas, compartidas o no. Como desde el Estado de Derecho se empieza a considerar delito el tener determinadas ideas políticas por coincidir con los mismos fines que ETA dice defender.

Sí, somos much@s l@s que no nos podemos creer que la Justicia actúe contra el lehendakari o contra el lider del PSE-EE por hablar, por dialogar, por buscar soluciones con representantes de otro sector importante de este pueblo; no podemos creer que se criminalice el dialogo, el encuentro entre diferentes para buscar soluciones.

No podemos creer que, ante la posibilidad de convocatoria de una consulta a la ciudadanía, se amenace con la cárcel al lehendakari, con la suspensión de la autonomía, con … no se sabe qué. Que se invoque una y otra vez la ilegalidad de la consulta, la Sacrosanta Constitución, el actual marco jurídico-político. Que se contraponga todo ello al respeto a la voluntad popular, al derecho a decidir. Que, sin rubor, se diga que no es democrático consultar a la ciudadanía, porque es inconstitucional… pero somos much@s, posiblemente la mayoría l@s que pensamos que alegal, ilegal, o inconstitucional, lo que de verdad es… es COMPLETAMENTE LEGÍTIMO poder buscar un acuerdo entre diferentes, y, se encuentre o no, consultar a este pueblo para que decida.

No podemos entender como no es posible que este sentimiento amplio, posiblemente mayoritario en nuestra sociedad, no tenga un reflejo en el día a día. No podemos entender que desde las direcciones políticas y sindicales se sea incapaz de movilizar al conjunto de la sociedad vasca en contra de todas estas vulneraciones de derechos y libertades en su conjunto. Que por intereses electorales, por miedos, o por mezquindades políticas, no se sea capaz de unir voluntades para levantar la voz un día sí y otro también. Que nos veamos abocados a asistir única y exclusivamente a las consabidas condenas parciales y declaraciones partidarias que, amparándose, en la vulneración de algún derecho buscan, principalmente, fortalecer sus posiciones en el conflicto.

Por eso necesitamos, por salud democrática, por necesidad vital, que cada uno de nosotros, a nivel personal, vayamos levantando nuestra voz, vayamos forzando que la necesidad se convierta en realidad de unión de hombres y mujeres en defensa de todos los derechos, de todas las personas, de todas las ideas; porque la salud democrática de nuestra sociedad está en peligro, porque nosotros, como pueblo, queremos ser protagonistas, queremos decidir, sin que ETA actúe, sin que el gobierno impida.
Mariano Gómez