viernes, 4 de julio de 2008

NaBai..... ala ez

Desde este blogs queremos recoger las reflexiones más interesantes sobre la situación y evolución de las izquierdas en Euskal Herria, aquí tenemos una ellas publicada en GARA

Iosu Gulina del Pueyo Fundador y ex militante de Aralar

No cabe hoy una actuación política honesta y coherente de izquierdas o democrática legitimando una de las mayores barbaridades democráticas, cometida precisamente por el PSOE-PSN


Hace unos años surgía NaBai, la plataforma electoral. Se presentaba como alternativa de cambio, coincidiendo con la Ley de Partidos y el endurecimiento de las políticas represivas e ilegalizaciones de los movimientos, organizaciones y plataformas electorales de la izquierda de Euskal Herria. Hoy tenemos bagaje suficiente para analizar y valorar esta coalición y su potencialidad como alternativa e instrumento de cambio social.

Para valorar si una fuerza política es o no alternativa de gobierno y/o cambio es necesario analizar, en primer lugar, cuál es su razón de ser, su contenido y proyecto ideológico y político. En segundo lugar qué proponen y pretenden para la sociedad, qué aportan de nuevo, diferente o encontrado con el Gobierno actual y, finalmente, los medios y políticas de alianzas que proponen.

En cuanto al primer punto, la composición de NaBai hace imposible una definición de carácter ideológico o estratégico. Es obvia la dificultad de lograr una identidad entre los dos grupos de la derecha y el centro nacionalista (PNV-EA), un grupo que se autodefine como de izquierdas y abertzale -en palabras de su coordinador general y actuaciones se puede considerar de centro izquierda- (Aralar) un grupito residual, navarro, español y con «sensibilidad vasquista» con más afán de protagonismo que arraigo social (Batzarre) y finalmente la aportación de un número de «independientes», palabra cuyo contenido ideológico-político es imposible de definir.

En lo que al segundo punto se refiere, y dado que debe ser consecuencia del nivel de definición ideológica, su oferta debe limitarse a los aspectos superficiales que conforman su denominador común. Así, mientras en lo referente al euskera y temas culturales parece posible cierto grado de cohesión, en temas de carácter local, urbanismo... dependerá del lugar donde se plantee y de la correlación de fuerzas entre ellos. En temas de carácter estratégico en Euskal Herria, como educación, sanidad, infraestructuras, política medioambiental y sostenibilidad..., como ocurre con el TAV, tendrán que callar, porque sus planteamientos llegan a ser encontrados. Habrá finalmente otros temas puntuales en los que ocurrirá como en el caso de la Ley del Aborto en el Congreso, donde Uxue Barcos se tendrá que seguir absteniendo, aunque no lo haga en lo referente a solidarizarse con las fuerzas de «orden público» del Estado español.

En cuanto al tercer aspecto, relativo a los medios y políticas de alianza, la práctica de estos años y lo aportado en su congreso muestran dos líneas de actuación: por una parte la apuesta exclusiva por las vías institucionales en detrimento de los movimientos sociales y por otra una política de alianzas que da la espalda al mayor grupo político de izquierdas, hoy ilegalizado con su consentimiento, y apuestan por un partido español y profundamente antivasco, con una práctica corrupta y de derechas como el PSN, otorgándole el carácter de fuerza de progreso y cambio social.

A la luz de estos ejes, la valoración de NaBai no deja lugar a dudas: ni ha sido, ni es, ni podrá ser en su actual configuración una alternativa real de cambio y transformación social, aunque -cosa muy diferente- en la medida en que vayan renunciando a las pocas notas de identidad logradas en torno a su posición nacional y se acerquen a los postulados de un centro progresista en lo social, es decir, en la medida en que se configuren como mera alternativa de gestión de gobierno, sí que podrían llegar a conformar una opción de gobierno junto con el PSN.

Por lo reflejado en prensa, la asamblea de NaBai se ha centrado en temas organizativos y de orden interno, sin aportar balance ni análisis político del recorrido realizado ni hacer una propuesta política de futuro para Nafarroa (de Euskal Herria ya hace tiempo que no hablan). Salvo la propuesta de Batzarre de minimizar aún más el contenido ideológico y alejarse del contenido nacionalista, la asamblea ha sido una «puesta a punto» organizativa para limar diferencias y contradicciones, en la que mientras Aralar apostaba por temas organizativos y por «elaborar una alternativa programática creíble», el PNV se centraba en la necesidad de atar bien atado el funcionamiento interno, para «resolver los problemas de encaje que han surgido»,y EA seguía con su guerra particular por su concepto de paz y la condena de la vulneración de los derechos humanos.

Nafarroa, como el resto de Euskal Herria, tiene en primer lugar el reto político de lograr un marco democrático donde, como hace años sabía predicar muy bien Aralar, quepan todos los proyectos, todas las ideas, todas las personas. No cabe hoy una actuación política honesta y coherente de izquierdas o democrática sin comprometerse con este primer objetivo básico, y legitimando una de las mayores barbaridades democráticas, cometida precisamente por el PSOE-PSN.

Desde esta primera premisa que marca el listón de la dignidad democrática, el trabajo para la transformación y el cambio social pasa por articular una política de alianzas entre todas las fuerzas de izquierda en base a potenciar los movimientos sociales y sindicales, y generar la fuerza que atraiga a otros sectores progresistas como algunos de los que hoy configuran NaBai, que si bien pueden ser aliados de cambio en determinados momentos y temas, la historia y la razón dejan claro que jamás han sido motor de transformación y cambio social. Este es el camino, y en él esperamos encontrarnos con todas las personas de izquierdas y abertzales que sin lugar a dudas hay entre los militantes de base y votantes de NaBai.