viernes, 28 de noviembre de 2008

'La Ola' barre Alemania


Dennis Gansel reabre el fantasma del nazismo con un filme basado en hechos reales
28.11.08 -
OSKAR L. BELATEGUI

LA Ola' debería ser de visión obligada en colegios. Casi tres millones de alemanes la han mantenido nueve meses en cartelera, reabriendo un debate sobre el nazismo.



«A los jóvenes alemanes se les ha enseñado en las aulas tanto sobre el nacionalsocialismo que adoptan una actitud de pasotismo respecto al tema cuando no de arrogancia», observa el director de la película, Dennis Gansel, de 35 años. «La diferencia es que ahora los chicos no tienen ninguna referencia directa. Hitler les suena a la Guerra de los Treinta Años, a Lutero. Tienen que estudiarlo, pero lo consideran agua pasada».

La advertencia 'basada en hechos reales' añade un plus escalofriante. En 1967, Ron Jones, un profesor de secundaria en Palo Alto, California, sometió a sus alumnos a un experimento para hacerles comprender el término 'autocracia', el sistema de gobierno en el cual la voluntad de una sola persona es la suprema ley. Después de cinco días tuvo que suspenderlo porque la experiencia se le había ido de las manos: uno de los estudiantes fabricó una bomba casera y otro compró una pistola que no llegó a usar. En los años 80, 'La Ola' se convirtió en un libro que en Alemania siempre ha sido superventas.

El propio Ron Jones asesoró a Gansel en el rodaje del filme, ambientado en un instituto de la Alemania actual. Un profesor de pasado anarquista y 'okupa', que a sus 40 tacos todavía viste con camisetas de 'The Clash', acepta de mala gana impartir un seminario sobre el funcionamiento de un gobierno totalitario. Para no aburrirse, decide demostrar a los alumnos qué fácil es acabar convertido en fascista. Primero les motiva con disciplina; después les hace vestir con camisas blancas, uniformarlos, para sentirse parte de un grupo. Quienes no aceptan las reglas -los menos- quedan excluidos de una forma casi natural. En pocos días, 'La Ola', como se han bautizado a sí mismos, desborda los límites de la escuela...

Estatuas de Franco

Gansel recuerda que a los 16 años formó parte del equipo de patinadores del instituto, dominado por matones de extrema derecha. «Y no hice nada, me callé, porque lo único que quería era patinar». Ron Jones le explicó que los mecanismos que determinan los fascismos y nacionalismos son más psicológicos que políticos. El director siempre se ha preguntado por qué su abuelo llegó a ser un militar de alto rango con Hitler. «Por qué se hizo nazi, si él quería ser arquitecto. De joven no tenía medios para estudiar en la universidad, y encontró en el ejército la posibilidad de convertirse en alguien: tener una casa, una familia... A los 26 años ya dirigía una división. Nunca fue antisemita, pero defendió el sistema. Eso tiene motivaciones psicológicas y no políticas».

El estreno de 'La Ola' coincide con una recesión económica en toda Europa -«tiempos perfectos para la ultraderecha»- y con un agrio debate en España sobre la memoria histórica del franquismo y la Guerra Civil. Gansel desvela que en Alemania se sigue con mucho interés la reapertura de fosas. «A muchos turistas les chocaba venir a España y encontrarse con estatuas de Franco y calles con nombres de generales fascistas. No será fácil, porque todavía viven muchos que hicieron fortuna en tiempos del dictador, y, lógicamente, no les interesa que se remueva el pasado. Pero los jóvenes no deben tener miedo. En Alemania ocurrió lo mismo en 1968, buscaron la confrontación con sus padres, que habían permitido el fascismo. Rompieron el tabú porque querían respuestas».

'La Ola' funciona al mismo tiempo como película de tesis y apasionante 'thriller'. Arrastra al espectador, hasta el punto de hacerle justificar el descenso a los infiernos del totalitarismo. «Mi abuela me dijo que le costó seguir la trama porque iba muy rápida, pero que le hizo pensar cómo se hubiera comportado en la misma situación. Ella, que militó en las juventudes hitlerianas...». El largometraje de Dennis Gansel ya ha sido adquirido para su distribución en Estados Unidos. «Allí nadie conoce una historia que sucedió en California, así que un 'remake' no sería nada descabellado. A Sean Penn le ha encantado, está muy interesado».