jueves, 27 de noviembre de 2008

El tercer espacio



Ion Andoni Del Amo

DISTINTAS iniciativas que van ya saliendo a la luz. Rumores, interesados muchos. Recientes decisiones políticas. Todo ello ha dado lugar a elucubraciones en torno a la vertebración política de lo que se ha venido en denominar tercer espacio. Pero, ¿qué es eso del tercer espacio? Lo de tercero refiere a un espacio político entre las dos estrategias principales que han dominado el soberanismo en estos 30 últimos años, a saber, la institucional y la lucha armada. Y lleva implícita, además, la lectura de un bloqueo de las mismas, que los acontecimientos políticos del periodo reciente parecen corroborar.

Así, de una parte, la experiencia del fracasado proceso de negociación ratifica los límites del esquema de negociación relacionado con final de la lucha armada. La cuestión no es que desde el Estado se diese por amortizada la lucha armada y considerase imposible un retorno a la misma, que también. Es más de fondo: en estos últimos años, la lucha armada ha pasado a convertirse en un elemento estabilizador del Estado, que lo utiliza para un proceso de renacionalización y legitimación de la idea nacional española. La persistencia de la lucha armada refuerza los sectores más nacionalistas del Estado, que presionan activamente para impedir cualquier solución en términos de soberanía vasca. Ante ello, no parece suficiente con señalar la responsabilidad del Estado en el mantenimiento del conflicto; no se puede obviar que su prolongación en los actuales parámetros, además de sufrimiento, refuerza esas posiciones al tiempo que debilita al soberanismo.

Por otro lado, la sentencia del Tribunal Constitucional español en torno a la consulta sitúa también ante sus límites la otra estrategia del soberanismo, la meramente institucional. El marco jurídico-político español constituye una jaula de hierro para el soberanismo, en la que sólo cabe la acomodación autonomista. Cualquier estrategia seria en términos de soberanía vasca requiere romper esos barrotes. Las instituciones autonómicas son un buen marco para el contraste democrático de mayorías políticas, pero éstas sólo son efectivas si se ejercen desbordando tal marco, mediante la desobediencia civil.

Pero esta lectura, aún reforzada por los hechos recientes, no es nueva. Puede rastrearse en el análisis político del sindicalismo abertzale y, desde luego, está presente en los acuerdos de Lizarra-Garazi. La dinámica política derivada de ellos supuso ya una incipiente articulación política de ese tercer espacio, con EH como fuerza referencial. A lo que asistimos en el periodo reciente no es al surgimiento de ese tercer espacio, sino a un cambio en sus referencias políticas.

Tras la traumática ruptura de la tregua en 2000, y en plena ofensiva del nacionalismo español, ese tercer espacio se agrupa electoralmente en gran medida en torno al discurso soberanista de Ibarretxe y el tripartito, con un PNV que, de forma brillante en su ponencia Ser para decidir, da por superada la fase autonomista. Sin embargo, esta referencialidad comienza a empantanarse con la victoria de Imaz en el PNV y el progresivo giro hacia la acomodación autonomista. El partido jeltzale acusa incluso un progresivo desgaste electoral que, por los lugares y momentos en que se produce, parece más relacionado con esa pérdida de impulso soberanista que con una supuesta radicalización como algunos han querido ver interesadamente. Ibarretxe y el tripartito aún parecen capaces de mantener una precaria referencialidad en torno a la cual todavía orbitan ciertos movimientos sociales y algunos intelectuales. Pero la no-respuesta ante la no-consulta del 25 de octubre confirma los límites del PNV e Ibarretxe. El discurso soberanista deviene en meros fuegos de artificio que producen frustración y desmovilización. El Estado le tiene tomada la medida al PNV, al que sabe controlar y cooptar mediante la trama de intereses económicos y de poder de sus distintos sectores.

En este contexto, la decisión de EA de no concurrir en coalición con el PNV parece cerrar esta etapa, en la cual Ibarretxe ha sido la gran referencia soberanista. EA constata que es inútil intentar resucitar al muerto, lo más que se puede hacer es acudir a su entierro, aún a riesgo de caer ella primero al hoyo.

La idea que se abre paso es que un movimiento soberanista no puede construirse en torno al PNV, ni siquiera ya con Ibarretxe. Otra cosa es que tampoco en torno a EA, especialmente si de izquierda soberanista hablamos. Pero el llamamiento de esta última a la conformación de un polo soberanista ahonda en una línea de reflexión del soberanismo bastante activa en estos meses.

El propio Joseba Egibar llegó a proponer una reflexión al conjunto del nacionalismo porque "el Estado nos ha cogido la medida a todos". Se suma a otras desde distintos espacios y perspectivas: en torno al agotamiento de ciertas estrategias utilizadas en los últimos años; acerca de la disonancia entre la centralidad destacada del conflicto político en los medios de comunicación y círculos políticos, y su posición relativamente marginal entre las preocupaciones cotidianas de la gente; preocupación en torno a ciertos indicios de problemas de reproducción identitario-cultural del soberanismo; o reflexiones desde el sindicalismo acerca de la necesidad de articular alternativas de izquierda ante la crisis.

Estas reflexiones vienen acompañadas además por un fenómeno constatable: la desmovilización general de la sociedad vasca. Con respecto a la consulta y su prohibición, a la escalada represiva de ilegalizaciones y detenciones, y también en las movilizaciones tras las acciones armadas de ETA. Una desmovilización que remite, al menos, al final del fallido último proceso de negociación. Y que parece constatar cierto hastío social ante la repetición de situaciones, estrategias y discursos desgastados por el uso. Se suma, además, la percepción de la solución al dichoso conflicto político como lejana a las posibilidades de la sociedad civil, lo que redunda en un retraimiento social.

La percepción de bloqueo de las dos grandes estrategias soberanistas y estos perceptibles problemas de viabilidad parecen acrecentarse, al tiempo que se desvanece la ilusión de vertebración política de ese tercer espacio en torno al tripartito. De mantenerse, esa sensación de impotencia y bloqueo puede propiciar una frustración y desmovilización más profundas, que apuntan problemas de recuperación ante circunstancias más favorables e, incluso, puede favorecer esos incipientes de problemas de reproducción identitario-cultural del soberanismo apuntados por algunos.

En esta coyuntura, la necesidad de romper la inercia actual y reinventar nuevas estrategias sigue siendo el denominador común de ese pretendido tercer espacio, que busca nuevas referencias y articulaciones políticas, y en el que se suceden distintas iniciativas. En él pudieran confluir el siempre dinámico sindicalismo abertzale, la radicalización política de sectores hasta ahora orbitantes en torno al tripartito (la dirección de EA y sectores de EB y Aralar), la propia izquierda abertzale y sectores desencantados. La vertebración política de un polo de izquierda soberanista, capaz aglutinar mayorías amplias a la izquierda del PNV, con carácter participativo y movilizador, y con el firme objetivo final de activarlas para desbordar el marco actual, parece la única estrategia viable para evitar involuciones autonomistas y abrir escenarios de superación de la lucha armada. Algo que va a requerir jugar con arrojo e inteligencia, pero que cuenta con un contexto de oportunidad política favorable que hay que aprovechar. Cuanto antes, mejor.


6 comentarios:

Paul dijo...

Es llamativo que ahora se emplee la denominación de Tercer Espacio para definir una corriente soberanista entre ETA y el PNV cuando este término tiene más historia y un contenido distinto al que ahora se le quiere dar.
El Tercer Espacio fue un concepto acuñado por Elkarri, quien afirmó la existencia de un «tercer espacio» social y político, mayoritario, que, por un lado, no aceptaba la violencia, pero que, por otro, tampoco estaba de acuerdo con el inmovilismo político. Este Tercer Espacio trató de articular una solución basada en el respeto a todos los Derechos Humanos, el diálogo, el acuerdo y la capacidad de decidir. Su objetivo no era crear una opción soberanista intermedia, por lo que este nuevo "Tercer Espacio" es otra cosa, distinta, que si se quiere se puede denominar así, pero que no está directamente conectado con el "Tercer Espacio" tal y como ha sido entendido hasta ahora.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con PAUL. Creo necesaria la reconstrucción de ese tercer espacio, veo imprescindible la creación de un polo soberanista... Veo también, como dice, Ion Andoni, que es dificil que se construya con el actual PNV... Tengo claro que en él deben estar los sectores de los que habla Ion, que hay que volver a crear puentes, a tejer nuevas confianzas, a ayudar a cicratizar heridas, para poder ir aglutinando cada día más sectores que se movilicen por una salida dialogada, por el derecho a decidir, por el respeto de todos los derechos... Que es necesario, llamemosle así, un nuevo Lizarra-Garazi, posiblemente en un principio sin el PNV. Que como muy bien dice Ion, el Estado ha ganado posiciones en la sociedad, que hay que disputarle nuevamente el espacio, que hay que ir hacia una confrontación democrática, superando la realidad actual. Que se necesita un movlización dontinuada, entendida no sólo como la toma de la calle, sino la recuperación del discurso soberanista, las acciones comunes, la concienciación social, la disputa de la hegemonía... Totalmente de acuerdo, pero flaco favor se haría a la izquierda de este país, en esta situación de crisis de sistema, si eso se confundiera con una oferta electoral, con un pacto estratégico y general... Akabo... Cuando más falta hace al mismo tiempo una recuperación del discurso de la izquierda, de su mensaje alternativo a los modelos de estado, de gobierno, y de sociedad... Es verdad que uno de los grandes problemas que sufre este país obnubila y no nos deja ver los otros... Pero yo pienso que son dos caminos paralelos, y complementarios, y que nuncan deben converger... Sabiendo que, por el potencial que pudiera tener, la izquierda vasca pudiera ser el eje referencial también del polo soberanista

Ekaitza

Anónimo dijo...

Hombre, conociendo la trayectoria de Ion Andoni del Amo, chico simpático pero nada dado a ser simplemente uno más en un colectivo como en definitiva es un partido político, creo que ese espacio no se puede constituir con el PNV, pero tampoco con gente como Ion Andoni.

Del Amo, a quien Zabaleta mimó al extremo de darle privilegios que otros militantes no hemos tenido en Aralar(así es el bueno de Patxi, que no sabe decir que no y le apuñalan sus beneficiados como a Cesar en el Senado romano), creó una corriente interna llamada Irauli, contraria a la coalición de Aralar con EB -cuando Ion andoni siempre lo conocí defendiendo esa coalición, pero bueno...-, en vísperas de las elecciones municipales y forales. Esa corriente lo único que ha hecho en sus dos años de vida ha sido dar una rueda de prensa presentando a sus componentes como "ex dirigentes" y "ex candidatos a...". Significativo este sólo hecho, de lo que entiende este tipo de gente de lo que es el equipo etc etc. Yo no necesito firmar como marqués de No se Qué o conde de Sí se qué....me basto con mi discurso, con mi nombre y con mi apellido. Y nunca saldría de una organización, en la que siempre he sido bien tratado y hasta favorecido in extremis, dando a entender que yo soy la repera y mi antigua organización es no se que....

Por cierto, Ion Andoni, ya sabes quien soy. Acuérdate que yo nunca me creí el Plan Ibarretxe, tú sí; acuérdate de quién negoció a la baja con Zutik, fuiste tú; quién defendió siempre la unidad con EB, bueno, en eso yo coincidía en parte hasta que conocí a los peones de Madrazo y ya se me han quitado las ganas; quién aborrecía de EA, y hora dices que son la vanguardia; quién estuvo a la derecha del Padre zabaleta, no fui yo; quién apostó por candidatos que siempre tienden puentes al PNV, no fui yo, fuiste tú; etc etc.

Lo dicho, que el PNV no aglutinará ese espacio, pero Ion Andoni y su troup, tampoco...

Anónimo dijo...

Quien ha escrito este último comentario se define a sí mismo. Es justamente el ejemplo de lo queremos evitar...Un ejemplo claro de las prácticas de aparato: cuando se quiere evitar un debate político se carga contra las personas... Ion Andoni no necesita que se le defienda, además de ser uno de los pocos de una nueva generación con un discurso y una práctica política más que interesante. En este caso plantea un debate muy interesante, que va a recorrer a la izquierda vasca en lo próximos meses... Hay que incarle el diente... yo como he dicho más arriba estoy de acuerdo con la necesidad de ir creando ese polo soberanista, pero nunca como opción electoral... No me voy a repetir, sólo quería pedir que mensajes como el anterior no se vuelvan a repetir

Anónimo dijo...

Vaya, si es la persona que compartía con Ion Andoni en parte su proyecto con EB...bueno, ¿no será más bien la persona que al principio no compartía ese proyecto y decía cosas del estilo "¿qué tenemos que ver con esos españolistas?" para pasar posteriormente al "me subo al carro de la dirección del partido para defender con entusiasmo el ir con EB"?

Claro que cuando el pacto no salió muy bien en cierta ciudad fronteriza pues se volvió malo y algunos volvieron a ver las luces.

En fin, esa idea de "a ese le miman y a mí no", "el partido que me ha tratado bien",...representa el aparaterismo político más fielmente heredado de algunos que provienen de lugares más aparateros.

Habría que recordarles que los partidos políticos deben de ser herramientas para las personas, y no las personas herramientas de los partidos.

Marce dijo...

Yo me llamo Marce vengo de la izquierda revolucionaria desde antes de la transición, durante estos últimos años de retroceso político y de debacle de las izquierdas incluida la abertzale he militado en EB-IU con las corrientes antiburocráticas y anti oportunistas. He tenido la fortuna de conocer a Ion cuando era miembro de la ejecutiva de Aralar y desde entonces por su integridad y coherencia revolucionaria tengo profundos acuerdos políticos y debates muy fructiferos, consciente de su compromiso social. Si quieres debatir de política para construir una Euskal Herria mejor entra en los comentarios, pero si sigues con ese estúpido método de la descalificación y ataque personal, borraremos tus entradas. Eskerrik asko.