jueves, 26 de junio de 2008

Un par de articulos sobre argentina

Los de este blog que estamos muy implicados en la convergencia de las izquierdas no podemos olvidarnos de la dimensión internacionalista de la izquierda. Con este par de articulos a la par de dar a conocer algo de lo que esta sucediendo en Argentina iremos publicando más articulos y opiniones sobre algunos otros acontecimientos de importancia sobre la realidad mundial y las respuestas y aprendizajes de la lucha mundial de los oprimidos...



CONFLICTO AGRARIO EN ARGENTINA: OTRO CAMINO PARA SUPERAR LA CRISIS
Enviado por editor el Jue, 19/06/2008 - 09:31 social | Argentina
Claudio Katz, Guillermo Almeyra, Maristella Svampa (primeros firmantes) y otr@s *
Desde el 11 de marzo, cuando el gobierno nacional tomó la decisión de aumentar las retenciones y hacerlas móviles en función de los precios internacionales, escaló un conflicto que ha concluido instalando una polarización política entre el gobierno y las entidades del campo. No es verdad que tengamos que aceptar a libro cerrado los argumentos y las propuestas de ambos sectores, como si no hubiera propuestas y medidas superadoras.
Detrás de las demandas de eliminación de las retenciones móviles, las entidades del campo han enarbolado un programa de liberalización del mercado exportador de alimentos, con el fin del acaparar el máximo posible de las rentas extraordinarias, mientras difunden el planteo ideológico que el Estado no debe meterse con los negocios privados.
Bajo la cobertura de un falso federalismo se promueve una plataforma de medidas afín a los intereses del agro-negocio y la Sociedad Rural, con el acompañamiento y la fuerza social de los pequeños productores que han quedado entrampados en un lock-out agrario que favorece a los grandes capitalistas del sector y apunta a crear las condiciones favorables a una restauración neoliberal.
Las clases propietarias y los grupos agrarios más concentrados no toleran siquiera una tibia e inconsecuente regulación estatal y distribución de renta, enarbolando sus intereses privados y su ganancia creciente por sobre la alimentación, el salario, la educación y la salud de todo el pueblo argentino. Hoy el campo acumula superganancias que no se encuentran en ninguna otra rama de la producción. Esa situación impar es la que permitió batir records año tras año, incluso a costa de desplazar de sus tierras ancestrales a los campesinos pobres del norte argentino y de las condiciones laborales precarias e irregulares de más de un millón de peones rurales.
La derecha cuestiona las retenciones móviles en tanto mecanismo regulador que permite divorciar los precios internacionales de los locales y amortiguar el impacto inflacionario de un encarecimiento de las exportaciones. El lock-out se ha transformado también en una trinchera política desde donde promueven regresivamente el retorno al período previo al 2001.
Los cacerolazos que hemos visto en la Capital y otros centros urbanos, pese a su heterogeneidad inicial, se han ido configurando en la antítesis de la rebelión del 2001, motorizados por sectores altos de la sociedad, muchos de ellos rentistas, y por la oposición de derecha que ya se había manifestado en las elecciones legislativas y en las presidenciales de octubre pasado.
La mayoría de los medios de comunicación, grandes grupos concentrados que detentan el poder comunicacional y el cuasi monopolio de la palabra y la imagen, han jugado un rol protagónico como aglutinantes de una derecha invertebrada, distorsionando la realidad, creando una atmósfera política artificial y una opinión popular ficticia.
La principal preocupación del gobierno frente al lock-out ha sido reafirmar su autoridad política frente a un desafío sectorial que rompe el equilibrio de alianzas que ha sostenido su gestión, desde el inicio se ha apoyado en el modelo sojero que ahora cuestiona. Recurrió a todas las variantes posibles: discursos agresivos y contemporizadores, amenazas y negociaciones y ha quedado políticamente debilitado. Incapacidad política y errores de implementación técnica unificaron el campo opositor y le hicieron perder aliados naturales.
Profundizó este esquema con el consiguiente desplazamiento de productores, afectando la soberanía alimentaria, fortaleciendo los “pools” de siembra y los grupos exportadores (Dreyfus, Cargill, Nidera, Bayer…), permitiendo la escandalosa apropiación diferencial entre los impuestos pagados por los productores y lo realmente ingresado a las arcas del Estado. No casualmente estos grupos económicos no han sido casi mencionados en la crisis actual ni por el gobierno ni por las entidades del campo.
El gobierno tampoco cambió la estructura tributaria regresiva, ni adoptó ninguna iniciativa para recuperar el patrimonio nacional rematado durante el menemismo.
A pesar de las fenomenales tasas de crecimiento del actual ciclo económico, de la fuerte creación de empleo y de la recuperación salarial, persisten la segmentación y la precarización en el mercado de trabajo, se conservan muchas de las peores leyes laborales de los ’90, e incluso de la dictadura como la de los peones rurales. Al no adoptar medidas para modificar efectivamente la distribución del ingreso la brecha entre ricos y pobres continúa ensanchándose.
La políticas en curso no pueden asegurar, ni tampoco se lo proponen, la reconstrucción de un sistema de transporte ferroviario barato y ecológicamente sustentable, aunque se proyecta un “tren bala” que nos vuelve dependientes de tecnologías que no poseemos, que es inservible para el transporte de cargas y que solo podrá ser utilizado por una elite de pasajeros de altos ingresos.
Argentina posee el raro privilegio de ser el único país que enajenó su renta petrolera y, a contrapelo de las tendencias latinoamericanas -Bolivia, Ecuador Venezuela-, no hay proyecto alguno para recuperarla, por el contrario asistimos a la profundización de la política menemista en materia de hidrocarburos. Lo mismo sucede con las empresas privatizadas de servicios públicos y la generación y distribución de energía. Los grupos de medios de comunicación hoy denunciados por su papel en la crisis son los mismos que ayer fueron beneficiados con la renovación de las licencias, basados en la ley de radiodifusión de la época de la última dictadura militar.
Debajo de toda la parafernalia de acusaciones cruzadas se advierten divergencias al interior del bloque de las clases dominantes: mientras los sectores agro financieros tradicionales exigen darle prioridad a un proceso de acumulación basado en la exportación de bienes primarios y son indiferentes al consumo y el mercado interno, los sectores industriales, al contrario, aspiran a liderar dicho proceso con apoyo subordinado del sector agroindustrial.
Cómo se resuelva esta disputa no resulta ocioso ni indiferente para el movimiento obrero y las clases subalternas, como tampoco lo es la intervención estatal, aún a sabiendas que lo más probable sea un acuerdo donde el modelo primario-extractivo-exportador no será modificado sustancialmente, con las consecuencias sociales y ambientales y el tipo de desarrollo que lleva implícitas, lo que exige desarrollar por parte de todo el movimiento popular, un planteo de transformaciones profundas más allá de dichos acuerdos.
No puede haber neutralidad ante la amenaza de que la derecha logre parte de sus demandas y coloque sobre la agenda futura su programa de restauración neoliberal. Una liberalización de las exportaciones como demandan los ruralistas y los ideólogos del establishment dispararía los precios de los alimentos con el consiguiente efecto sobre los salarios reales de los trabajadores y las condiciones de vida y existencia de las clases populares.
Rechazamos enérgica y categóricamente su chantaje y defendemos el derecho del gobierno a implementar retenciones móviles y cupos de exportación. Pero sostenemos que el curso que ha tomado hasta el día de hoy lejos de ser una palanca para iniciar un cambio efectivo del modelo, cohabita con él, favorece a los grandes propietarios y “pool” sojeros y a los grandes exportadores, mientras afecta a su propia base popular al mostrarse impotente para un control eficaz de la inflación.
Los abajo firmantes pretendemos contribuir a cambiar los ejes del debate y discutir soluciones populares efectivas para el agro.
Sin que sea una enumeración taxativa:
Creemos necesario afectar las ganancias de los grandes propietarios, los grupos exportadores, comercializadores y “pool” de siembra, que se quedan con el grueso de los beneficios. También comenzar a discutir la nacionalización de varios segmentos de estos sectores
Elaborar un plan agrario que permita organizar la producción de acuerdo a un programa racional que permita contar con alimentos baratos y de calidad para todo el pueblo. Que contemple una política de fomento a los pequeños campesinos y de garantía de sus tierras, así como medidas protectoras del ambiente y una política de estatización de los insumos de los productores medianos y pequeños y de impuestos diferenciados según el tamaño de sus exportaciones.
Regular el comercio exterior y los precios mediante una junta nacional de granos y carnes, adoptar una clara reforma fiscal desgravando las cargas tributarias al consumo, modificando las alícuotas del impuesto inmobiliario y a las ganancias.
Eliminación del IVA de los productos esenciales en el consumo popular y aplicación efectiva de la Ley de Abastecimiento.
Es imperioso derogar la ley de Videla del peón rural y garantizar el blanqueo de todos los trabajadores en negro, así como garantizar la capacidad adquisitiva de los salarios para todos los trabajadores y del subsidio a los desocupados.
Con esta declaración apuntamos a que una tercera voz a favor de las mayorías populares comience a cobrar cuerpo frente a la crisis actual.
* Primeras firmas:
Claudio Katz, Guillermo Almeyra, Maristella Svampa, Hugo Calello, Susana Neuhaus, Guillermo Gigliani, Alejandro Bercovich, Mabel Bellucci, Eduardo Faletty, Ezequiel Adamovsky, Claudia Korol, Clara Algranatti, Jose Seoane, Antonio Bitto, Jorge Marchini, Jorge Sanmartino, Eduardo Lucita, Bruno Fornillo, Martin Bergel, Hernan Ouviña, Diana Mauri, Ricardo Orzi, Guido Galafassi, Agustín Santella, Gustavo Robles, Emilio Taddei, Judith Feldman, Leandro Sowter, Mabel Twaites Rey, Aldo Casas, Nora Ciapponi, Antonio Por, Beatriz Morales, Claudio Pandolfi, Pablo Guillermo FRISCO, Irene Muñoz, Herman Schiller, Guillermo Caviasa, Julio Vergara, Ariel Petruccelli, Alejandro Medici, Franco Catalani, Manuel Gonzalo Navarro, Aníbal Viguera, Alberto Wiñaszki, Eduardo Gorostegui, Nicolás Lion. Meriem Choukroum, Mariano Féliz, Liliana Soto, Daniel Pereyra, Octavo del Valle, Fernando Stratta, Joaquin S. Gomez, Carlos M. Herrera, Hernan Camarero, Silvana Ferreira, Omar Acha, Hernan Apazza, Agustín Nieto, Leandro Andrini, Héctor Menendez, José Luis Heller, Luis Galand, Luciano Alonso, Natalia Vega, Alejandro A. Cieri, Diego Heluani, Ernesto Javier Díaz, Daniel de Santis, Alan A. Rusch, Francisco G. Pavan, Oscar Martínez, Daniel Ximénez, Virginia Ciffarelli, Guillermo Perez Crespo.
Adhesiones a: jorgesanmartino4@fibertel.com.ar eduardo.lucita@gmail.com

Una catástrofe amenaza a los trabajadores: desabastecimiento, inflación, caída salarial, despidos y demás calamidades
Ruralistas y gobierno K están llevando el país al desastre
¡Es urgente que la clase obrera salga a luchar
por sus reivindicaciones!
Hay que formar un polo de clase
Hagamos el 9 de Julio un
acto independiente en Plaza de Mayo
Como señalamos más arriba, entre los trabajadores se ha venido abriendo paso un elemento potencialmente “revolucionario” en medio de la confusión generada en los últimos meses. Se trata del total hartazgo con los dos contendientes: el gobierno K, pero también con los ruralistas, entre crecientes sectores obreros y populares por una crisis que parece no tener fin y que ya está afectando de manera concreta sus condiciones de vida y salario.
Al mismo tiempo, existen también un conjunto de organizaciones de la izquierda, representaciones sindicales independientes, movimientos de desocupados e intelectuales, que se han manifestado de una manera más o menos consecuente de forma independiente de ambos sectores patronales en pugna.
El problema es que la extrema polarización política entre ambos bandos patronales, el rol de las burocracias sindicales y también la abierta capitulación de sectores de la izquierda subordinándose a las entidades patronales agrarias o al gobierno K dejó, por momentos, muy poco “espacio” para una expresión independiente y de clase ante la crisis.
Sin embargo, creemos que es imperioso trabajar por la aparición de un polo de clase que comience a recoger y expresar lo que ya se está viendo: un creciente odio social entre sectores populares y de trabajadores por los dos bandos patronales que se están disputando la renta agraria extraordinaria en su solo beneficio.
Precisamente, este trasfondo de hartazgo creciente, puede estar creando mejores condiciones para que esta posición independiente se exprese.
Es por estas razones que desde el nuevo MAS creemos que es una obligación que hagamos una convocatoria unitaria para que el próximo 9 de Julio, desde todos los sectores que se han manifestado de manera independiente frente a la crisis, para que realicemos un gran acto en Plaza de Mayo, de los que no estamos ni con el gobierno K ni con las entidades ruralistas y a favor de una salida de clase a esta crisis.
Parece de novela pero es verdad: la pugna entre el gobierno K y las entidades agrarias lleva 100 días; ahora parece abrirse una negociación en el Congreso a la que nadie le ve mucho futuro. ¡Mientras tanto, los platos rotos los seguimos pagando los trabajadores!
Una catástrofe nos amenaza: los bienes de consumo han aumentado de manera sideral; la inflación se está comiendo los aumentos salariales obtenidos en paritarias; conseguir trabajo empieza a ser más difícil y en muchos lugares se vienen despidos y suspensiones. Como si esto fuera poco, cada vez se nota más el desabastecimiento de los productos de consumo popular.
Con toda justicia amplios sectores comienzan a hartarse con esta situación. A los de arriba parece no importarles. La pelea entre los ruralistas y el gobierno K tiene en vilo al país, se suceden maniobras y contra maniobras entre ellos. Hay una crisis política, de autoridad e institucional crecientes que exigen que la clase obrera, única clase que no se ha expresado hasta ahora en la crisis, diga presente con sus propios reclamos y reivindicaciones.
Una pelea entre tiburones
Los trabajadores tenemos cosas que aprender de esta crisis. Una importante es la tenacidad con la que se pelean ambos bandos por sus egoístas intereses. La clase obrera debería defender los suyos propios con la misma tenacidad por el bien de toda la sociedad.
Hay una confusión: como en un Boca-River muchos creen que hay que hacerse hincha de uno u otro bando. Nada más alejado de la realidad. Gane quien gane perderemos los trabajadores. Es que la mayoría no termina de comprender lo que está en juego. Digámoslo sencillamente: están peleando por la distribución, entre ellos, de una tajada del trabajo no pagado de los obreros rurales y urbanos. Somos los trabajadores (del campo y la ciudad) los que con nuestro esfuerzo producimos todas las riquezas. Lamentablemente, bajo un sistema capitalista como este, la mayor parte de nuestro trabajo se lo quedan los patrones, sean estos industriales, agrarios, de los servicios o el propio gobierno K.
Esto mismo es lo que pasa hoy en el campo argentino: mientras los propietarios agrarios se disfrazan de “piqueteros” cortando las rutas, los trabajadores rurales siguen produciendo y siendo explotados tranqueras adentro. No hay que confundirse: un supuesto “pequeño productor” en las zonas más productivas –que son el centro del conflicto– con 500 hectáreas se embolsa la friolera de 250.000 dólares anuales solo por alquilar sus campos!
Lo propio ocurre con el gobierno K: se llena la boca acerca de la “distribución de la riqueza” mientras mantiene férreamente –de la mano de la CGT y la CTA– un techo salarial de miseria solo a beneficio de las patronales.
En el fragor de su pelea, a nadie le importa (patronales agrarias y gobierno K) ese millón y medio de asalariados rurales de los cuales cerca del 70% están en negro, en condiciones de trabajo de esclavitud laboral. ¡Si hasta todavía es común en el campo argentino el trabajo infantil, una rémora del siglo XIX!
Hay una falsa izquierda que vergonzosamente apoya a uno u otro bando patronal
A lo largo de toda esta crisis se ha generado una situación lamentable: campo y gobierno K han puesto sus intereses sobre la mesa. Mientras tanto la clase trabajadora, atada de pies y manos por las burocracias sindicales, no ha podido salir a la lucha por sus propias reivindicaciones.
Para colmo, una parte considerable de la “izquierda” han venido cumpliendo un papel lamentable a lo largo de la crisis ayudando a la confusión general. Unos, enfeudados con el gobierno K como es el caso de Libres del Sur y el Partido Comunista. Otros, de la mano de los ricachones de la Sociedad Rural como el MST de Vilma Ripoll y la CCC de Alderete.
Es decir, han salido a defender y a legitimar intereses de uno u otro sector patronal en vez de poner en alto las banderas de la clase obrera. Una posición verdaderamente de izquierda y socialista solo puede partir de la absoluta independencia de ambos bandos patronales.
Por esto, reiteramos el llamado a los sectores sindicales independientes, intelectuales, organizaciones de desocupados y partidos de la izquierda que no se han alineado con uno u otro bando patronal a que de inmediato conformemos un polo de clase para intervenir en conjunto en esta crisis.
Salir a la lucha y preparar un verdadero paro general
Para los próximos días se están anunciando nuevos cortes de ruta, paros patronales, “marchas federales” y otros tantos actos de parte de las entidades agrarias como del gobierno K. La crisis de gobernabilidad se está profundizando.
Es hora que la clase obrera les diga BASTA a ambos bandos patronales que están hundiendo el país: ¡hay que salir a la lucha y a las calles por las propias reivindicaciones de los trabajadores y el pueblo y por darle una salida obrera a la crisis!
Esta salida a la lucha de los trabajadores debería incluir la preparación de un verdadero paro general: ir discutiendo y organizándonos para poder imponérselo a una CGT y una CTA que lo único que vienen haciendo es cuidarle los intereses al gobierno sumándoles gente a sus actos y a los distintos sectores patronales con los que están relacionados en sus respectivos gremios.
A estas urgentes tareas llamamos desde el nuevo MAS: a luchar por las reivindicaciones de nuestra clase al tiempo que vamos organizando una medida contundente: una huelga general activa y con movilizaciones donde la clase trabajadora se haga ver en la escena nacional con sus propias reivindicaciones independientemente de ambos bandos patronales.
¡No al techo salarial K!
¡Reapertura de las paritarias y aumentos salariales indexados acordes con la inflación!
¡Ningún despido ni suspensiones!
¡Control obrero y popular para frenar el desabastecimiento! ¡Inmediata expropiación de todo sector que desabastezca!
¡Abajo las leyes de esclavitud laboral!
¡Créditos baratos para verdaderos pequeños productores y unidades de producción familiar!
¡Expropiación de los campos mayores de 500 hectáreas y su puesta en producción bajo administración y/o control de los asalariados rurales!
¡Expropiación bajo control de los trabajadores de todos los pools de siembra y grandes empresas acopiadoras, exportadoras y productoras de insumos y medios de trabajo para la producción agraria!
¡Monopolio del comercio exterior bajo control de los trabajadores!
¡Huelga general para que sea la clase obrera la que le dé una salida a la creciente crisis social y política!