martes, 20 de mayo de 2008

Nuevo documento de la plataforma ERABAKI

PAZ, LIBERTADES Y DERECHO A DECIDIR

Vivimos una situación delicada. El derecho de decisión está bloqueado porque el Estado no quiere darle la palabra a la ciudadanía en los grandes temas; ETA atenta mortalmente haciendo inviable un proceso de paz; y continúa el proceso de deterioro de derechos y libertades democráticas con varios procesos judiciales abiertos desde un poder judicial politizado. El riesgo de convertirnos en un país inviable, o que nos normalicen en la escala baja de nuestras aspiraciones, es notable




Ante esta situación no parece sensato esperar pasivamente a que el Gobierno español se convenza de la pertinencia del derecho de decisión o abra un proceso de desarrollo de las libertades, ni a que ETA proclame una tregua unilateral. Tampoco parece razonable aplazar las decisiones para cuando no haya violencia, porque hacerlo favorece su continuidad. La espera supondría una doble quimera: presuponer que ETA renunciará sólo por deslegitimación y represión; y que el Estado pasará de uninacional a plurinacional por convicción.

ERABAKI, como movimiento ciudadano plural, quiere hacer una propuesta a la ciudadanía y a los partidos en las cuatro direcciones de esta encrucijada.

a) Instamos a ETA al abandono de la lucha armada

La vuelta a los atentados mortales y las bombas contra instalaciones de todo tipo y las amenazas contra conciudadanas y conciudadanos representan hechos insostenibles desde un punto de vista ético. Así lo entiende la inmensa mayoría de la sociedad. Pero, además, suplantan a la ciudadanía que quiere decidir por sí misma, da una excusa útil para el inmovilismo del Estado en relación al derecho de decisión y representa un obstáculo manifiesto para el desarrollo de iniciativas políticas o para la confluencia en esa dirección.

Las mismas voces que nos alzamos contra los recortes democráticos exigimos el cese de los atentados de ETA. Igualmente exigimos el cese de las acciones de kale borroka.

b) Exigimos el final del deterioro de los derechos y libertades democráticas.

Las libertades, en aplicación de la Ley de Partidos, están hoy en suspenso para un sector de la población y, además, son administradas judicialmente contra las aspiraciones vascas tanto políticas (procesamientos del Lehendakari, dirigentes del PSOE y de Batasuna por reunirse; condena de la mesa del Parlamento Vasco...) como culturales (sumario Egunkaria…). La ilegalización de Batasuna y de organizaciones de la izquierda abertzale, la detención de toda su dirección, la suspensión de ANV y EHAK sin que hayan podido presentarse a las elecciones de marzo del 2008, las condenas del 18/98, las torturas y malos tratos en las comisarías…. constituyen un obstáculo para la canalización de un proceso de paz y para la resolución del propio contencioso político, así como una degradación de las libertades democráticas.

Esta situación debe cesar de inmediato, mediante absoluciones, sobreseimientos y restituciones de derechos civiles y políticos.

c) Reclamamos la humanización del conflicto en todos sus extremos.

La humanización del conflicto tiene dos vertientes: las víctimas y los derechos humanos.

Por un lado, implica un reconocimiento, reparación y apoyo público y social a aquellas personas, sectores de la sociedad civil, representantes y cargos de partidos, profesorado, magistratura... que han sufrido o sufren la violencia de ETA, e igualmente de quienes han sido víctimas de alguna violencia injusta por parte del Estado o de fuerzas parapoliciales y la extrema derecha. Asimismo, exige particularmente un inmediato cambio de la política penitenciaria a través del acercamiento de presas y presos a los lugares de residencia de sus familias, la liberación de quienes han cumplido tres cuartas partes de la condena y de quienes sufren enfermedades graves, la anulación de la doctrina “Parot”....

d) Proponemos retomar los contenidos del preacuerdo de Loiola de 31 de octubre del 2006 suscrito por PSE-EE, PNV y Batasuna.

Aquel fue un preacuerdo de contenidos (“Bases para el diálogo y el acuerdo político”), de métodos y de calendario de gestión entre las fuerzas políticas de cara al derecho de decisión. Habría que retomarlo desde el punto y momento mismo en que estuvieron de acuerdo. Es la base acordada más avanzada entre diferentes partidos vascos en los distintos campos.

Ese documento señala unos contenidos sustanciales: el reconocimiento de la identidad nacional del pueblo vasco; el compromiso de que las decisiones de la ciudadanía vasca serán respetadas por las instituciones del Estado y de que todos los proyectos podrán ser defendidos y materializados.

Su metodología acepta la incorporación de los acuerdos a los que se lleguen al marco jurídico, prevé la creación de un órgano institucional común para los territorios de la Comunidad Autónoma de Euskadi y de la Comunidad Foral de Navarra con atribuciones ejecutivas y de propuesta legislativa; los acuerdos adoptados en las mesas se aprobarán en el Parlamento Vasco, en el Parlamento Foral de Navarra y en las Cortes Generales del estado, y se someterían a referéndum…

Se supone que ninguno de los artífices de este último proceso de acuerdo deberían decir ahora que aquel documento solo valía porque había tregua. Sería tanto como decir que existe Pueblo Vasco o contencioso sólo si hay tregua. Puede y debe asumirse y desarrollarse, aunque, para activarlo como acuerdo resolutivo se requerirían unas condiciones de cese de la violencia y la participación del conjunto de los partidos vascos.

Pasadas las elecciones generales está en manos de Rodríguez Zapatero canalizar el conflicto y evitar el bloqueo. Si el presidente español reconoce ese preacuerdo suscrito por su propio partido, o simplemente acepta sus contenidos básicos, no haría falta más hoja de ruta que la definida en Loiola. Si no se reconoce ese preacuerdo o no se canaliza el derecho de decisión, sería legítimo que se consulte a la ciudadanía de manera inmediata sobre el reconocimiento jurídico de nuestro derecho a decidir como sujeto político o sobre los contenidos de Loiola.

Para avanzar en estas cuatro direcciones ERABAKI propone, desde su pluralidad y sobre las bases de este documento, un gran acuerdo de la sociedad vasca que abarque a los partidos políticos, pero también a movimientos sociales y colectivos sectoriales, a los sindicatos, las iglesias, las universidades y el ámbito educativo...

En suma, creemos que los cuatro lemas para abordar los retos planteados son:

- El cese de la actividad armada de ETA
- La restitución de los derechos y libertades civiles y políticos
- La humanización del conflicto
- Sí al preacuerdo de Loiola, al derecho de decisión y de consulta.