miércoles, 3 de diciembre de 2008

Ekologistak Martxan Manifiesta su profundo desacuerdo y rechazo


Ekologistak Martxan reitera su oposición al Tren de Alta Velocidad y su compromiso con la acción pública, directa y no-violenta (información, sensibilización y denuncia) para detener el TAV y el modelo social que genera

Manifiesta su profundo desacuerdo y rechazo de cualquier violencia que pudiera ejercerse contra las personas y su integridad física, así como acciones armadas contra entidades o instituciones, por su apoyo al TAV





Sólo la movilización social detendrá la destrucción del TAV


Ekologistak martxan aprobó en febrero de 2008 un documento sobre el Tren de Alta Velocidad y la lucha contra el TAV, que ahora considera oportuno volver a reiterar.

Sobre los proyectos de Tren de Alta Velocidad

El Tren de Alta Velocidad (TAV) es la mayor amenaza medioambiental en un futuro próximo para Euskal Herria, por sus graves consecuencias ecológicas, sociales y económicas.

Es grave el impacto ambiental, ecológico y territorial de unos proyectos de redes de alta velocidad, que incluyen las llamadas “Y vasca” y “Corredor vasco-navarro” y la prolongación hacia la cornisa cantábrica. Concretamente la “Y vasca” recorre 194 Km., afectando a 47 municipios, con una ocupación directa de suelo de 671 Ha. y la destrucción de 440 Ha. de suelo agroforestal; la ocupación de otras 518 Ha. en escombreras (con una capacidad de 16 millones de m3 de escombro e inertes); un ingente movimiento de tierras (33 millones de m3); un elevado consumo de cemento y áridos para la construcción de 80 túneles (104 km.) y 71 viaductos (17 km.); el impacto sobre arroyos y ríos en 103 puntos y sobre 31 km. de acuíferos subterráneos de alta o muy alta vulnerabilidad;… afectando además a espacios naturales protegidos y/o de elevado interés naturalístico. El llamado “Corredor o H vasco-navarra” prolongaría en otros 200 kms. este tipo de afecciones.

Es grave seguir sosteniendo un modelo de movilidad, cuya infraestructura y funcionamiento supone un altísimo gasto de recursos naturales y materiales y un elevado consumo de energía.

Es grave realizar la mayor inversión económica de las últimas décadas en una infraestructura, que solamente va a unir las capitales vascas entre sí y con las redes transeuropeas de Alta Velocidad, mientras se margina y descuida el ferrocarril en Euskal Herria y se sigue manteniendo sin un transporte público suficiente a la mayoría de los municipios medianos y pequeños y a una gran parte de la población. El gasto oficial previsto de la “Y vasca” es de 4.200 millones de euros (sin contar accesos a puertos y capitales y las estaciones), que podría elevarse a 6.000 € (equivalente al presupuesto del Departamento de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente del Gobierno Vasco para 54 años o del Departamento de Vivienda para 24 años). Otras fuentes evalúan el coste previsible en 5.820 millones € (a 30 millones €/Km.), a precios actuales. El coste calculado, en estimación “a la baja”, para el “Corredor vasco-navarro” sería de 3.600 millones € (a 18 millones €/Km.).

Estos proyectos implican seguir destruyendo nuestro medio ambiente y alimentando un modelo de “sociedad de consumo”, que acentúa las desigualdades económicas y sociales entre las personas y las comunidades, que condena a la miseria y exclusión a personas y colectivos (en nuestra sociedad) y a 3/4 partes de la Humanidad (en todo el Planeta) y pone en riesgo nuestra supervivencia en la Tierra.

Frente a ello apostamos por un modelo de transporte y un modelo ferroviario sostenible y democrático: que cohesione la sociedad y el territorio, que dé respuestas racionales a las necesidades de nuestra ciudadanía, que comunique los pueblos con una velocidad y frecuencia razonables, que evite el despilfarro de recursos y energía,…

(*) Nota: los datos sobre impactos ambientales y económicos están extraídos del “Informe de impactos del TAV en Euskal Herria” (AHT gelditu! Elkarlana, marzo de 2007), www.ahtgelditu.org y “Plataforma Ribera por un Tren Social-No al TAV”.

Sobre el movimiento ecologista vasco y el TAV

La denuncia frente a los proyectos de Alta Velocidad Española es una reivindicación histórica del movimiento ecologista. Particularmente, del movimiento ecologista vasco, que ya hace años participaba activa y solidariamente en las luchas contra el AVE Madrid-Sevilla y desde hace también muchos años, casi desde su gestación, viene anunciando y denunciando los proyectos de “Y-H de Alta Velocidad” en Euskal Herria.

Nuestra oposición ecologista ha sido ejercida siempre a través de la acción pública, directa y no-violenta (información, sensibilización y denuncia) y buscando el objetivo de

· informar a la población sobre sus impactos y sus consecuencias para nuestra comunidad y nuestro futuro

· ejercer la denuncia social ante las instituciones por estos proyectos agresivos y derrochadores

· propiciar un debate social, hoy ausente, sobre los proyectos de TAV

· reivindicar la inexcusable participación social en la toma de decisiones de este alcance

· defender la paralización de unos proyectos que chocan con nuestro modelo de sociedad

Seguimos apostando por formas de actuación que contribuyan al logro de esos objetivos y a incrementar la información, sensibilización y respuesta social a los proyectos de TAV y al modelo de sociedad que fomentan.

Sobre la represión y criminalización del movimiento anti-TAV

En los últimos meses, desde las instituciones y los medios de comunicación, se está impulsando un proceso de deslegitimación y criminalización del movimiento social de oposición al TAV (incluyendo el movimiento ecologista). Y todo ello, en base a la participación legítima de grupos de la izquierda abertzale en la oposición contra el TAV y, mezclado con ella y colocándola en el mismo nivel, a una posible participación de ETA en esta lucha.

Esta actitud tiene como principal objetivo tratar de deslegitimar y desacreditar el movimiento de oposición al TAV y frenar la creciente sensibilización y movilización social, situando cualquier movimiento o acción de oposición bajo el paraguas o en el entorno de ETA. Y ello, como paso previo, a una posterior criminalización y represión de cualquier tipo de protesta contra el TAV.

Esta actitud no es nueva. El movimiento ecologista ya la sufrió en su oposición a la central nuclear de Lemoniz, a la autovía de Leizarán o al pantano de Itoiz, entre otros proyectos.

El ejemplo de Itoiz es paradigmático: una oposición no-violenta y modélica (cuya legitimidad reconocieron incluso con sentencias favorables los Tribunales) fue empujada por la sinrazón institucional a desarrollar acciones directas de intento de paralización de las obras, siempre con escrupuloso respeto a las personas y su integridad. Estas acciones fueron perseguidas y condenadas a graves penas de prisión (penas que todavía 11 años después siguen coleando), con el aliento de las instituciones y medios de comunicación favorables al pantano de Itoiz.

Hoy de nuevo, se tratan de mezclar de forma consciente y premeditada distintos tipos de acciones y distintos tipos de violencia, que ni ética, ni legal ni políticamente tienen la misma consideración y tratamiento.

Esta represión (mediática, policial y judicial) ya se está dando, con los silencios y manipulaciones de los medios de comunicación ante las protestas anti-TAV, las actuaciones policiales en las movilizaciones y las condenas judiciales por actos de denuncia plenamente pacíficos (como la ocupación simbólica de oficinas o el despliegue de banderas antiTAV en un acto público del lehendakari).

Sobre imposición y respuestas

Los proyectos de TAV son una imposición de los Gobiernos central, vasco y navarro, que se han gestado y se están empezando a ejecutar sin difundir información veraz, contrastable y suficiente entre la ciudadanía, sin un debate social en profundidad y sin respeto a las instituciones municipales y poblaciones afectadas, que han manifestado en estos años su oposición mediante acuerdos municipales, referendums y consultas populares...

En este contexto de pura y simple imposición del proyecto, acompañado de una criminalización del discrepante, creemos que se está propiciando una situación favorecedora de respuestas violentas, que de ninguna manera compartimos.

Entendemos que el desarrollo de acciones violentas y armadas afectaría de manera negativa al debate social necesario que reclamamos y a las legítimas protestas ciudadanas contra la irracionalidad del proyecto. Y provocaría efectos negativos como:

· en primer lugar, generar o aumentar los daños, sufrimiento y dolor que la violencia provoca en nuestra sociedad

· romper la frágil unidad del movimiento social de oposición existente,

· entorpecer y distorsionar el debate social sobre el TAV y el modelo de sociedad que contribuye a fomentar,

· desmovilizar a sectores sociales que actualmente están trabajando en la oposición al TAV,

· transformar el rechazo social existente frente a la violencia armada en un rechazo a la propia oposición al TAV,

· alejar a la mayoría de la sociedad de cualquier proceso de información/ debate/ participación social sobre los proyectos de TAV.

Manteniendo nuestra radical discrepancia con los proyectos de TAV, manifestamos desde ahora nuestro profundo desacuerdo y rechazo de cualquier violencia que pudiera ejercerse contra las personas y su integridad física, así como acciones armadas contra entidades o instituciones, por su apoyo al TAV. Manifestamos desde ahora nuestra solidaridad con las personas que pudieran verse afectadas por hechos de este tipo. Y esperamos y deseamos que esta solidaridad sea recíproca hacia quienes ya sufrimos la imposición, la represión y la criminalización por nuestra oposición pacífica y legítima al TAV.


Sobre nuestro compromiso

Ekologistak Martxan, organización confederada en Ecologistas en Acción, seguirá oponiéndose a las redes de alta velocidad ferroviaria y, en concreto, a los proyectos de TAV en Euskal Herria.

Reiteramos nuestro compromiso de seguir practicando en nuestra actividad de oposición al TAV, como hasta ahora, un tipo de acción pública, directa y no-violenta, en las formas y con los objetivos antes indicados.

Reiteramos nuestro compromiso de seguir trabajando dentro de los movimientos sociales que denuncian la irracionalidad de proyectos como el TAV (AHT gelditu! Elkarlana) y/o que abogan por otros modelos de transporte más ecológicos y sostenibles (Redes por un Tren Social)… porque entendemos que hay alternativas al modelo de transporte actual y al que se está pretendiendo imponer.

Invitamos a la sociedad vasca a informarse, debatir y finalmente participar de manera activa en la oposición a los proyectos de TAV.

Solicitamos a las instituciones implicadas (Gobierno español, vasco y navarro) la paralización de las obras en ejecución del TAV y la apertura de un amplio proceso de información, debate y participación social en relación con esta infraestructura y con el modelo de transporte público en Euskal Herria, que creemos debe ser ecológico y sostenible.

Y todo ello, para permitir que la sociedad vasca tome la palabra y pueda manifestar libre y responsablemente su posición frente al TAV.