viernes, 12 de diciembre de 2008

Hace falta una nueva fuerza de izquierdas en Euskal Herria - 11 motivos (1)



Marcelino Fraile

Con este post voy a iniciar una serie de 11 argumentos para crear una nueva fuerza de Izquierdas en Euskal Herria.

1.- Nos interesa liberarnos de las herencias de las burocracias y adherirnos al presente, recuperar la imaginación y los motivos por los cuales otra izquierda puede construirse sin dependencias. En una palabra nos interesa un "nuevo comienzo" empezar por otra historia.



¿Porque un "nuevo comienzo"? Hoy en día pocas personas son capaces de negarse ante la evidencia de que estamos viviendo una Nueva Época que discurre por unos nuevos caminos de nuestra existencia, que nada o casi nada tienen que ver con los de hace 20 años.

Precisamente ahora con la conjunción de las diversas crisis a nivel mundial, nos topamos con gran nitidez con un sistema-mundo y con un capitalismo mundial, que es capaz de las mayores atrocidades y barbaridades contra la humanidad y la naturaleza. Este capitalismo solo funciona con la avidez de sobrevivir y de sostener su avaricia depredadora en base al esfuerzo humano y el expolio del entorno natural hasta llegar a su extenuación final y lo hace a través de la acumulación de capitales en manos de una minoría creciente.

Con las burocracias de los países que se denominan a si mismos comunistas ocurre de igual modo. Sin la menor ocultación están desarrollado las mismas formas de explotación y expolio clásicas del capitalismo, y las llevan hasta sus límites más aberrantes. Hasta podemos afirmar que incluso se manifiesta en un capitalismo salvaje, que esta dando origen a una nueva subclase de asalariadxs de tipo esclavo.

Sin embargo, no hace falta irse tan lejos como para constatar que en la Europa avanzada y en la Euskal herria ejemplar que nos quieren presentar los medios y los políticos al uso, ese cuarto mundo de pobreza y desigualdad por un lado y de devastación natural por el otro, florecen como las setas. Del mismo modo, que no existen estadísticas, que pueda ocultar la evidente injusticia producida por la perdida de riqueza de las clases asalariadas y excluidas, a manos de las ganancias de bancos y empresas; y a manos del creciente deterioro de la condiciones naturales y de vida de la inmensa mayoría social en la forma del actual modo de producción y consumo que son totalmente insensatos.

Hasta aquí no estaríamos señalando nada nuevo más allá de lo evidente. Los problemas se agravan mucho más, cuando vamos a ver como funcionan las herramientas sociales y políticas de que disponemos (Las izquierdas,) ésas de las que nos hemos ido dotando para combatir a este sistema. Y como todo el mundo bien sabe las izquierdas provenientes del siglo pasado se han ido burocratizandose hasta extremos insospechados.
Han pasado desde convertirse en organizaciones impulsoras del capitalismo más neoliberal, pasando por ser gestores más o menos eficientes del mismo, hasta volverse absolutamente dependientes del sistema. Las viejas izquierdas burocratizadas han hecho de la acción política representativa un medio de acomodación social tanto en el plano del institucionalismo, como en el de la representación parlamentaria o sindical, llevando un labor que se diría más propiamente funcionarial de cargos internos o las liberaciones perpetuas contratadas que se producen en esas organizaciones políticas y sindicales. Por eso no es raro encontrarse también desde las tendencias de la ciudadanía que esta dispuesta a quedarse con el mal menor, a pasarse al apolíticismo, al abstencionismo escéptico o directamente a rechazar los valores de esas izquierdas.

También podríamos señalar, que una gran cantidad de los dirigentes políticos y sindicales actuales, se corresponden con una generación vieja y derrotada en las décadas anteriores. Por esa debemos retomar el principio que dice: o la izquierda se construye desde la independencia del estado, de la instituciones parlamentarias o empresariales y de sus subvenciones o no será nunca una izquierda alternativa, por mucho se autoproclame.

Por eso el presente nos impulsa a romper con las viejas generaciones de burócratas, con las viejas inercias del pasado y con las nuevas que lo reproducen. Nos obliga a presentar cara a los nuevos desafíos epocales (ecológico planetario, modo de producción capitalista, reparto de la riqueza, formas de consumo, crisis energética y alimentaria, etc., ...)

Nos obliga, en última instancia, a utilizar la imaginación para elaborar nuevas ideas-fuerza, un nuevo discurso con un lenguaje nuevo, un nuevo sujeto o sujetos para la acción, al igual que un nuevo individuo; y sobre todo, nos impulsa a crear nuevos instrumentos, organizaciones de nuevo tipo, una nueva fuerza política para transformar la realidad.

Sabemos que esto no será nada sencillo, pero sin lugar a dudas, nos estamos jugando la vida del planeta y nuestra propia existencia como seres humanos. Por tanto, empecemos a dar los primeros pasos para ese nuevo comienzo de la izquierda que tanto necesitamos en esta nueva época".